Comparto este gran poema de la autoría del guanajuatense DYMA EZBAN (https://es.wikipedia.org/wiki/Demetrio_V%C3%A1zquez_Apolinar) : poema poderoso, empático, de sensibilidad enjundiosa, veraz y misterioso.
Me llena de orgullo y emoción saberme amigo de Dyma Ezban.
LO INCIERTO DEL ESPACIO
Un año son 365 suspiros
que restan siglos a la edad del hombre.
Contamos los años
para no perdernos en la sangre,
sangre que fluye en las palabras
en busca de saberes perdidos.
Cada año es un segundo
en la distancia sangrienta del olvido,
la inmensidad es memoria vacía
para volver a recordar quiénes somos…,
quienes morimos.
Si la Tierra es “un grano de mostaza”,
¿dónde está el Hombre?
En el polvo del polvo inexistente,
perdido en sí mismo entre odio y amor.
Año encerrado en la espalda de un nudo,
de un rostro, quebrado y sin palabras.
Un año no es nada, pero es todo
en la reducción abismal de mi espacio.
La materia del Universo es sólo espacio,
el alma, un pensamiento, un beso,
una lágrima son espacio…
el Tiempo es Espacio.
El Espacio es un suspiro al revés,
casi sin existencia hiere y hace felices los cuerpos.
El año no se encuentra, el día,
porque están en todas partes
como luces envenenadas de ilusiones.
Para seguir en lo vivo
hay que habitar dentro de una piedra,
para besar el rostro de todos
hay que asfixiar el latido de los muertos.
Ahora,
_en este año que comienza_,
hay más silencio en la palabra
que en la mirada de un ciego.
El silencio de estar vivo hace temblar el ruido,
no es soledad, tampoco es muerte,
es la fatiga de lo vivo que hace roer los huesos,
ahí, donde sentirse sin vida es aún un ruido.
¡Feliz 2026…, y Sea!
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