sábado, 13 de noviembre de 2021

ALICIA CABALLERO GALINDO. escucha OIGO LATIR LA LUZ


Este hermoso, espontáneo poema de la autoría de la victorense ALICIA CABALLERO GALINDO, hace referencia a su escucha de mi ciclo de canciones sobre poemas de OCTAVIO PAZ, ciclo que se puede escuchar en

https://www.youtube.com/watch?v=C-3QvWVTxxQ 

Es la grabación en vivo del estreno mundial del ciclo, llevado a cabo el 28 de enero de 2000, en la Sala Simón Bolívar del Instituto Latinoamericano, de Berlín, Alemania.

Al año siguiente, el ciclo se presentó en Nürnberg, Alemania. Al respecto, el crítico Benjamín WRON escribió:


SERGIO CÁRDENAS: Oigo latir la luz, música para Barítono, Clarinete en Si-bemol, Viola y Contrabajo. Poemas de Octavio Paz.

 

Crítica del Concierto celebrado en Nürnberg, Alemania, el 28 de enero de 2001.

 

„La sorpresa de la velada, sin embargo, fue Cárdenas mismo: como compositor. El ciclo de poemas de Octavio Paz OIGO LATIR LA LUZ, musicalizado por Cárdenas, debe ser calificado, simple y sencillamente, como sensacional. Así, más o menos, debió haber resonado en los oídos de los amigos de Schubert su VIAJE DE INVIERNO (Winterreise): algo entrañable y también increíblemente lejano. Cada canción tuvo su carácter primigenio y muy propio, perfectamente delineada, sin intentar 'hacerse simpática'. Todo es insinuado (notas que caminan descriptivamente, recuerdos de un vals, un pequeño fugato, hasta aparece un bajo en estilo jazz-combo), para, de inmediato, disimularlo. Sobre esto, la voz baritonal de Mathias Vieweg, que sin esfuerzo flota hasta en los agudos registros del falsetto: apenas se imagina uno que la poesía se pueda convertir en sonido de una manera más consistente que la que aquí se reseña.“ (Benjamín Wron, el 30 de enero de 2001, en Nürnberger Nachrichten).



 

viernes, 29 de octubre de 2021

Alejandro ROSALES LUGO: Calavera para S. C.

Alejandro Rosales Lugo: poeta, escritor y pintor, originario de Cd. Victoria, Tam (México), donde nació en 1945, Más info en:
https://www.chicmagazine.com.mx/personajes/alejandro-rosales-la-trayectoria-de-una-gran-artista-tamaulipeco 


 

lunes, 18 de octubre de 2021

En 1970, con el CORO AZTECA.

 

En julio de 1970, como integrante del CORO AZTECA, convocado y dirigido por el Prof. ÓSCAR RODRÍGUEZ, emprendí una gira por diversas ciudades del Este de los USA, gira que culminó en Montreat, NC. De ahí, viajé con algunos de los miembros del coro a Chicago, desde donde, a principios de agosto, volé a New York City para tomar un curso de inglés (que fue un gran fiasco!) y, ya en septiembre de 1970, ingresar al WESTMINSTER CHOIR COLLEGE, de Princeton, NJ, donde fui titulado con el Master of Music (Choral Conducting), en mayo de 1973.


Renovado agradecimiento al Prof. Rodríguez  por haberme considerado para integrar ese magnífico ensamble coral.


Primera fila, de izq a  der:  Mirna Arjona (qepd), Araceli Sánchez, Óscar Rodríguez, Azucena Prado, Anita García (qepd)


Segunda fila:  Esther Bada, Charlotte Baird, Lidia ¿? y Silvia Hernández. Falta Teresa García (qepd)


Tercera fila:  Pedro Aquino (qepd), Hazael Sánchez, Arq. David Herrera (qepd),  ????  y Sergio Cárdenas.   Faltan en la foto: Salomón Cárdenas y Paul Baird.

Rapero de Mozart en la Universidad de Bonn, Alemania.

 https://ga.de/news/kultur-und-medien/regional/rapper-fuer-mozart-in-der-bonner-uni_aid-40127937 

En el periódico INDICADOR GENERAL, de Bonn, Alemania, del 2 de junio de 2006.

Rapero de Mozart en la Universidad de Bonn

Cantabonn se atreve a dar el salto del siglo XVII al XXI

por Sarah Brasack


Bonn. Multitudes frente al auditorio en el edificio principal de la universidad a las 8 p.m: entradas gratuitas para el concierto "Mozart una vez diferente" en el marco del Festival Cantabonn, que también es un evento para el Dies academicus, ya no fue posible después de dos días debido a la gran demanda.

Con el oratorio barroco "Historia di Jephte" de Giacomo Carissimi, hubo una tranquila introducción a la noche del concierto. Walter Mik dirigió la pieza moderadamente orquestada, en la que el violonchelo, el órgano, el clavicémbalo y el contrabajo parecían tan sutiles que los tres solistas vocales y el coro tuvieron mucho espacio.

Con la contrastante  composición "La flor es clave (Un rap para Mozart)" dio un salto del siglo XVII al XXI: la orquesta del Collegium musicum dio una interpretación cautivadora con dinamismo y habilidad dramatúrgica - el compositor mexicano Sergio Cárdenas, a pedido de Mik,  había reescrito especialmente su trabajo en una versión orquestal. La facción flautista con sus lentes de sol se refirió descaradamente a la mezcla que se escucha aquí: el canto "moderno" se encuentra con la instrumentación "clásica". El rapero Christoph Splittstößer aceptó el desafío de realizar la parte vocal: caminando por el pasillo hasta el escenario, comenzó con el texto tierno y lírico.

Interactuó con suspenso, con ataques repentinos del viento y arcos de violín que golpeaban amenazadoramente las cuerdas. "¡Aleluya! ¡Mozart!" Por último, pero no menos importante, hubo un estruendoso aplauso para el compositor mexicano que había asistido al concierto. Cárdenas, visiblemente satisfecho, le dio al conductor y comisionador de la obra, Walter Mik, un cálido abrazo.

Otro juego con clásico y moderno fue el último elemento del programa, la versión de big band del Requiem de Mozart: una empresa atrevida, pero, como debería mostrar, exitosa. A veces más, a veces menos cercana al original, pero muy imaginativa y divertida en términos de armonía y fraseo, la pieza, arreglada y dirigida por Oliver Pospiech, se convirtió merecidamente en el punto culminante del evento, sobre todo gracias a la interpretación transparente y virtuosa de la big band de la universidad.


Christoph Splittstoesser




Rapper für Mozart in der Bonner Uni

Cantabonn wagt den Sprung vom 17. ins 21. Jahrhundert

Von Sarah Brasack.

2. Juni. 2006


Bonn. Menschentrauben vor der Aula im Hauptgebäude der Universität um 20 Uhr. Eine Vorbestellung der kostenlosen Eintrittskarten für das Konzert "Mozart einmal anders" im Rahmen des Festivals Cantabonn, gleichzeitig eine Veranstaltung zum Dies academicus, war aufgrund der großen Nachfrage bereits nach zwei Tagen nicht mehr möglich gewesen.

Mit dem barocken Oratorium "Historia di Jephte" von Giacomo Carissimi fand ein ruhiger Einstieg in den Konzertabend statt. Walter Mik dirigierte das sparsame instrumentierte Stück, bei dem Cello, Orgel, Cembalo und Kontrabass so dezent wirkten, dass den drei Vokalsolisten und dem Chor viel Raum gelassen wurde.

Mit der kontrastreichen Komposition "The Flower is a key (A Rap for Mozart)" kam dann ein Sprung vom 17. ins 21. Jahrhundert: Dynamisch und mit dramaturgischem Geschick gab das Orchester des Collegium musicum eine fesselnde Interpretation zum Besten - der mexikanische Komponist Sergio Cárdenas hatte sein Werk auf Anfrage von Walter Mik eigens in eine orchestrale Fassung umgeschrieben.Die sonnenbebrillte Flötistenfraktion verwies frech auf die hier zu Gehör gebrachte Mixtur: "Moderner" Sprechgesang trifft "klassische" Instrumentierung. Rapper Christoph Splittstößer hatte die Herausforderung angenommen, den Vokalpart umzusetzen - im Mittelgang zur Bühne spazierend begann er mit dem zärtlichen, lyrischen Text. Spannungsvoll interagierte er mit abrupt einsetzenden Bläserattacken und drohend auf die Saiten klopfenden Geigenbögen. "Halleluja! Mozart!" Donnernden Applaus gab es nicht zuletzt auch für den mexikanischen Komponisten, der dem Konzert beigewohnt hatte. Cárdenas - sichtlich zufrieden - umarmte den Dirigenten und Auftraggeber Walter Mik innig.

Ein weiteres Spiel mit Klassik und Moderne war der letzte Programmpunkt, die Bigband-Fassung des Mozartschen Requiems - ein gewagtes, aber, wie sich zeigen sollte, erfolgreiches Unternehmen. Mal mehr, mal weniger nah am Original, aber höchst einfallsreich und witzig, was Harmonik und Phrasierung anbelangte, wurde das von Oliver Pospiech arrangierte und dirigierte Stück verdientermaßen zum Höhepunkt der Veranstaltung - nicht zuletzt auch durch die virtuose, transparente Interpretation der universitären Bigband.



martes, 21 de septiembre de 2021

Sobre el estreno mundial de "So I will Hope", en Alemania (1999).


 Orquesta Sinfónica: Sergio Cárdenas estrenó obra coral en Hof, Alemania

Después del final, un comienzo

por Michael THUMSER


Como si fuera un apéndice de la Pasión: tres veces a las partes más recónditas y ocultas de la vida humana, a los abismos y el miedo, la desilusión, la miseria y la muerte, la Orquesta Sinfónica de Hof tocó el viernes por la noche. Sin embargo, al final la confianza apareció como un poderoso rayo de esperanza, lo cual era de agradecer a Sergio Cárdenas: el mexicano, que estuvo al frente de la orquesta Hof durante cinco años a principios de los ochenta, estrenó mundialmente  su propia composición como director invitado: “Así pues, yo esperaré (So I will hope), se topó con la aprobación entusiasta de una audiencia conocedora.


HOF. - Cuando ocupó el cargo y el digno puesto en Hof, ayudó a la orquesta aspirante a encontrar una gran forma y un gran efecto. Desde que Sergio Cárdenas dejó la ciudad, ha aprendido a pensar una obra y su esencia. con más visión de futuro  En la “Sinfonía Inconclusa”,  de Franz Schubert,  logró crear una pieza modelo de música confesional ambigua, de una intensidad sin precedentes, justo al comienzo del programa. Cárdenas encontró sorprendentemente su propio tono al llevar los dos movimientos de la sinfonía,  sutilmente más lentos que lo habitual. Dejó que los músicos usaran el tiempo ganado para explorar las ricas partes de los piano,  extremadamente  sombreadas,  del poderoso espectro de sonido. Lo que se dejó crecer de esa base para formar forte, con  grandes y amplios incrementos de intensidad o con abruptas explosiones orquestales,  encontraron su contraparte en momentos lúgubres, en los que Cárdenas devolvió el sonido a lo apenas audible, casi silenciado. Así que la obra se deleitaba no solo con la belleza, sino también con la resignación: casi un réquiem.


Sufriendo de amor

En duros e ingeniosos contrastes, el abismo y el idilio rural dependían contradictoriamente el uno del otro: desde aquí un camino directo conducía a Gustav Mahler y sus primeras canciones, “Canciones de un joven viajero”,  que más tarde asumió el tema amor-dolor del posterior Franz Schubert en su "Jornada de Invierno”. En Hof,  Jochen Kupfer permitió que viéramos en la profundidad del corazón y del alma de un romanticismo tardío y sensible.  La ingenuidad subrayada de la letra, hizo que el joven barítono se acercara  armoniosamente con naturalidad. Por momentos, predominó el idilio natural, las elegantes alegrías del "mundo bello", pero luego el artista puede sentir cómo el "cuchillo resplandeciente" de la decepción desgarra el pecho del viajero; hasta que en la última canción, llena de tensión, mantuvo el equilibrio entre la muerte trágica y la esperanza onírica.


Es un largo camino para llegar allí, pero conduce a la meta; también en la “Música para barítono, coro y orquesta”, de Sergio Cárdenas, que en este estreno mundial fue contundente por su variedad de estados de ánimo y estilos, tanto en fuerza como en sutil peso.


Una Pasión: “So I Will Hope” pone sonidos  a las  "Lamentaciones" bíblicas  del profeta Jeremías, dibujando cuadros de desolación y desesperación. Como preludio, un sonido catastrófico se acumula en un filo, que inmediatamente estalla como una terrible herida, un final, pero no un principio, es lo que marca ese inicio de la obra. El ensamble vocal - el coro de concierto sinfónico, el coro Münchberger Bach y el coro de la escuela de música de Bad Königshofen, que los Sres. Hoffmann, Engel y Oestreicher ensayaron - lamenta la destrucción de Jerusalén en un lamento oscuro de la noche. Los cantantes encontraron su camino con una certeza impresionante


Lenguaje tonal colorido y polifacético de la composición, que exige muchas formas de expresión. Así que tuvieron que deslizarse temporalmente en el papel de los enemigos de Israel: jazz, swing, aplausos, silbidos y gritos que derramaron su agudo desprecio sobre el pueblo derrotado y deportado. Caminos y atajos: de tal "modernidad" la música se remonta a la antigüedad en una fuga generalizada; de la fricción disonante, la orquesta y el coro encuentran su camino hacia las armonías neorrománticas de belleza visual. El  barítono Jochen Kupfer, acompañado del arpa, busca el camino del conocimiento de sí mismo en un salmo, hacia la confianza en Dios. 


El cielo  abierto

La recompensa no falta. El brillo llena la parte final de la obra, con una manifestación  triunfal de la percusión y con los metales, que abren el cielo ; como en una tempestad limpiadora, los coros gritan su  "Así pues, yo esperaré". La claridad de un acorde mayor radiante tiene la última palabra, como si el compositor quisiera con él afirmar: La mitad de la noche es el comienzo del día.


Hofer Anzeiger/Frankenpost. 19 de abril de 1999.




En el vínculo


https://www.youtube.com/watch?v=8OnFErX47CI&t=535s 


se puede escuchar la grabación del estreno mundial aquí reseñado.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Música mexicana con la Cairo Symphony Orchestra

 

MOSAÏQUE

Suplemento artístico y cultural de Progreso

Sábado 5 de febrero de 2000

por Amal Choucri Catta (1934-2008)


Sergio Cárdenas levanta el telón de la música sinfónica mexicana.


     Fue un concierto de un ambiente particularmente soleado, el que se presentó en el Gran Teatro de la Ópera del El Cairo, por la Orquesta Sinfónica de El Cairo (Cairo Symphony Orchestra), bajo la batuta extremadamente brillante del maestro mexicano Sergio Cárdenas. El resplandor se manifestó desde los primeros compases del “Preludio y Muerte de Isolda”, de la ópera “Tristán e Isolda”, ópera en tres actos de Richard Wagner, que el maestro dirigió de memoria. Obra que contiene tanto ardor como emoción, obra que abre el camino iniciático de dos enemigos que terminan amándose con un amor desesperado, para finalmente unirse en la muerte.

     Retomando algunos motivos importantes de la ópera misma, es después del Preludio, propiamente dicho, el motivo de la muerte de Isolda el que se presenta más para acabar, al final de esta aria concluyente de la ópera, con Isolda abandonándose sobre el cuerpo inerte de Tristán. Se trata de una obra llena de majestad, que el Maestro Sergio Cárdenas la hizo grandiosa y sublime, tan conmovedora como apasionada. Bajo el fuego de su batuta, la orquesta pasó de los pianissimi más dulces a los fortissimi más vehementes, siguiendo el ritmo efervescente del Maestro, con un rapto soberano.

……

     La segunda parte del programa estuvo dedicada íntegramente a ciertos compositores mexicanos: lo cual fue una novedad, muy agradable en verdad, porque el público de El Cairo casi nunca tiene la oportunidad de familiarizarse con la música sinfónica mexicana. Por eso aplaudimos una obra de M. Esperón, titulada "México 1910, Obertura Sinfónica”, evocadora de la revolución, con ritmo marcial, trompetas y todos los tambores, seguida de melodías nostálgicas, melodías populares y un bolero. Un bolero que evoca una vieja canción popular famosa a finales de los años cuarenta: "Amor, amor". Luego vino otra famosa melodía: esta vez un vals: "Sobre las olas" de J. Rosas, que se hizo famosa una vez por la canción de Bing Crosby: "Cuando estás enamorado, es la noche más hermosa del año ..." 

     A esta hermosa obra le siguió una soberbia composición del propio Sergio Cárdenas: "Vitalidad 'Ranchera", para orquesta de cuerdas, que tuvo su “estreno mundial” esa noche. Obra igualmente viva, con una escritura muy hermosa, que evoca tantas noches estrelladas como campos soleados y momentos nostálgicos, introduciendo hermosos pasajes para violín solo o viola.

     La velada finalizó con “Huapango", obra de J.P. Moncayo, que esa noche celebró su "estreno africano". Representa, para muchos mexicanos, el segundo himno nacional: tanto moderno como tradicional, está lleno de ritmos ardientes más que de pasajes dramáticos y melodías nostálgicas. Una obra encantadora que fue recibida, como todas las demás, con mucho entusiasmo por la numerosa audiencia. Un concierto maravilloso que brilló por la radiante batuta del Maestro y por la introducción a la encantadora música sinfónica mexicana ...





Con la Orquesta de Cámara de Ansbach, Alemania

 

Concierto de la Orquesta de Cámara de Ansbach en la Sala Onoldia

Rapidez y la magia de la lentitud

El director y compositor Sergio Cárdenas con Mozart, Beethoven y obras propias.

ANSBACH .- Orquestas semiprofesionales: a menudo se “exprimen” mucho más allá de sus capacidades y se las lleva sin piedad al límite con un repertorio difícil, que no es un placer particular para los oyentes ni para los intérpretes. Pero si un conjunto así tiene la oportunidad de actuar a su alcance, el resultado es lo que mostró la Orquesta de Cámara de Ansbach a cargo del director invitado, el  mexicano Sergio Cárdenas, en la Sala  Onoldia: la sofisticación de un pequeño cuerpo sonoro.

     El programa es un mosaico posmoderno de contemporáneo: composiciones del  director huésped y "estándares" del clásico vienés, todo mantenido junto por la dirección inspirada y entusiasta de Cárdenas y la ejecución sorprendentemente precisa y sedosa del aparato de cuerda de la orquesta de cámara.

     El compositor Sergio Cárdenas. (nacido en 1951) lo caracteriza una capacidad como de un camaleón, con una diversidad difícil de captar. Su pieza orquestal, escrita para Albert Baumann, de Ansbach y estrenada esa noche, “Humo azul en la penumbra,  del ciclo “Material no abrasivo”, nos recuerda, en su dramatismo, a la “Obertura Cubana”, de G. Gershwin, con su explosividad cinematográfica-musical,

     El “Mensajero alado”, de Cárdenas (dedicada a su mecenas Ludwig Baumann), para flauta y orquesta de cuerdas,  está muy cerca del impresionismo tardío, hilvanado con una tonalidad libre, como la cultivó el Hindemith en su época mediana. Es una obra confesional en la que el flautista polaco Marcin Kaminski demostró su virtuosismo, que le permitió mostrar su cuidado de las estructuras internas, así como su fuerza emocional. 

     El concierto de Wolfgang Amadé Mozart para flauta, en Re mayor (KV 314) fue tocado magistralmente por Kaminski, en un tono inquietante y conversacional, no como una pequeña charla cortés y sin importancia entre solista y orquesta, sino como una discusión bastante acalorada en la que Kaminski puso acentos claros en las fogosas cadencias. 

     Al final, la Cuarta Sinfonía, en si bemol mayor (op.60), de Beethoven, que muestra una interesante vía intermedia de interpretación: los movimientos exteriores se mueven rápidamente, como los hemos oído del  gurú historiador Roger Norrington, pero con énfasis articulatorio. Los movimientos centrales (Adagio y Minuetto) son  celebrados por Sergio Cárdenas con especial entusiasmo, descubriendo la magia de la lentitud para sí mismo, lo que la Orquesta de Cámara de Ansbach resuelve fácilmente, y deja brillar los estados de ánimo, permitiendo que los sonidos se hilvanen en la sala con densidad: Beethoven para los de refinado paladar. 

Hans von Draminski

Fränkische LandesZeitung, 29 de enero de 2001

martes, 7 de septiembre de 2021

NO HE TOCADO A SCHUBERT CON SUFICIENTE LENTITUD

 

                                                               Franz Schubert (1797-1828)


                                                             Sviatoslav Richter (1915-1997)


NO HE TOCADO A SCHUBERT CON SUFICIENTE LENTITUD


Habla Suvorin:


   Yo era un pianista en los días  buenos y, en los malos, alguien que tocaba el piano.  Nunca fui perfecto, me tomo libertades y he tenido problemas, a menudo serios, con los compañeros que perseguían la perfección…Lo que buscaba era lo opuesto a la perfección. ¿Qué se supone que es la perfección? Cuando tocaba el piano, era el chico que subía cuatro, cinco escalones de golpe. Cada interpretación era una nueva oportunidad.

   ¿Qué cualidades se necesitan para hacer un buen acompañamiento de una canción? Siempre me ha gustado acompañar una voz al piano. No había nada que hiciera más a gusto. Cuando acompañas una voz, tocas otro instrumento. ¿En qué consiste? Debes escuchar las consonantes del poema que se canta y no tocar las vocales. Ese es el secreto. Sviatoslav Richter lo hacía y yo lo aprendí de él. 

   Richter, como es bien sabido por todo el mundo, tocaba lento, algunas veces en extremo, y en lo referente a la lentitud de su interpretación se mostraba inflexible. Tenía realmente mala fama por sus tempi lentos.  Cuando una autoridad como él (un hombre que además es fisicamente enorme, que tiene unas zarpas gigantes) toca tan lento, no es algo que se pueda ignorar o atribuir a una cuestión de gustos. La experiencia de verlo al piano era más que musical, era algo dramático. Parecía atormentado por una ignorancia desesperada. Era un intérprete que buscaba lo que todavía no se había descubierto, como un arqueólogo que, bajo el suelo en el que se encuentra, intuye que hay un tesoro y empieza a cavar con el instrumento más liviano, quizá con un pincel o una cucharilla. Si alguien se acercara con el pico, lo echaría todo a perder. El ímpetu acaba con todo.  Al fin y al cabo, a Richter no le interesaba que admiraran sus habilidades al piano, sino que para él el éxito consistía en hallar el rastro de su descubrimiento, la esperanza de encontrarlo. Richter habría preferido que su nombre no apareciera junto al del compositor en los carteles. 

   Pero a veces exageraba, especialmente cuando interpretaba a Schubert. Y así sucedió una noche, de la que me habló un compañero, quien también era buen amigo de Richter. Después del concierto fue a su camerino, tal como lo habían acordado, lo que no le resultaba nada fácil. ¿Cuándo se ha visto que personalidades como él hayan quedado satisfechas después de dar un concierto? Richter quería saberlo: ¿le había gustado su interpretación?

   Esa era exactamente la pregunta que temía. Lo cierto era que, en la interpretación de esa noche, había discrepado totalmente de su amigo, pues su lentitud le había resultado patética, en algunos momentos incluso paralizante. Richter había empujado la lentitud hasta llegar al límite y sobrepasarlo. Se podría decir que para Richter era algo religioso, puesto que para él no había nada más sagrado que la lentitud, por lo que se atrevió a todo. Eso merecía admiración, pero, al mismo tiempo, esa noche le había provocado un desasosiego ansioso.

   ¿No te ha gustado?, preguntó Richter.

   No quiso ofenderlo en un momento así, justo después de un concierto tan extenuante. A mi amigo le costaba encontrar las palabras correctas, sentía vergüenza ante Richter y se encorvó, tartamudeó y no era capaz de ir al grano. Sudaba a mares. Suele pasar cuando no quieres mentir pero, por una cuestión comprensible de educación, tampoco quieres decir la verdad.

   ¿Y cómo reaccionó Richter, quien naturalmente notó la insatisfacción? Parecía abatido. Era muy vulnerable, aunque no lo pareciera.

   “Lo sé,” dijo, “lo sé y lo siento. Tienes toda la razón, no he tocado a Schubert con la suficiente lentitud”.

   Lo dijo como alguien que ha pecado.


Extracto de la novela “Autorretrato con piano ruso”, del alemán WOLF WONDRATSCHEK (*1943), pag. 35-38. Editorial Anagrama, Barcelona, 2021.


                                                                    Wolf Wondrastchek


viernes, 3 de septiembre de 2021

27 de junio de 1973, en la Ciudad de México

 




Tras obtener mi Maestría en Dirección Coral, otorgada por el prestigiado Westminster Choir College (Princeton, NJ, USA) a finales de mayo de 1973, viajé a la Ciudad de México para pasar el mes de junio con mi familia antes de emprender el viaje a Europa, vía Brasil.

Logrando diversos apoyos, pude organizar un recital de canto a finales de ese mes de junio: presenté tres (3) cantatas de G. Ph. TELEMANN (1681-1767) en la Sala Chopin de la capital mexicana. Me acompañaron un violinista, un violonchelista y un clavecinista (perdón, pero no he encontrado sus nombres!!), quienes aparecen conmigo en la foto.

Poco más de un año antes, había yo sido titulado en la Licenciatura, con especialidad en Canto, por el mismo College.  Continué estudiando canto en Salzburgo durante un año más; lo dejé, en definitiva, en el verano de 1974, para concentrarme en la carrera de dirección orquestal.


La lista de repertorio que abordé en esa etapa, se incluyen las siguientes obras:


SCHUMANN :        Die Lotusblume

                               Dichterliebe. (ciclo completo)

BRAHMS:               Vier ernste Gesänge (Cuatro Cantos Serios)

MENDELSSOHN:   Arias de Elías, del oratorio homónimo

HAENDEL:              Arias de MESÍAS

GALINDO:               Tres Canciones

SOMERS:                 Chichicuilotitos

MOZART:                Arias de "Don Giovanni", "Le Nozze di Figaro" y "Die Zauberflöte"

SCHUBERT:            Die Forelle

VERDI:                     Di Provenza, de IL TROVATORE

PUCCINI:                 Escenas de LA BOHÈME

GORELLI:                Papel principal del barítono de la ópera "Between the shadow and the dream",

                                   estrenada mundialmente con la Compañía de Ópera de Princeton, NJ


martes, 31 de agosto de 2021

El 28 de agosto de 1967


                            El  28 de agosto de 1967


     En el verano de 1966, tras terminar mis estudios de Secundaria en mi natal Cd. Victoria (Tam, México), me mudé a la Ciudad de México, donde mi familia ya residía desde un año antes. Mis deseos de incorporarme al Departamento de Música Sacra del Seminario Teológico Presbiteriano de México, se vieron realizados cuando un hermano de mi madre, el tío Roberto, habló al respecto con su cuñado, el Prof. Oscar Rodríguez, a la sazón Director del referido Departamento. Con generosidad, el Prof. Rodríguez accedió a que me incorporara como oyente, pues el segundo semestre de ese año lectivo ya había iniciado; me recomendaba que, en todo caso, me inscribiera para iniciar formalmente mis estudios ahí, al siguiente ciclo, a partir de febrero, 1967.


     Así sucedió, para mi fortuna. Conocí, entonces, a compañeros entrañables que con su afecto y generosa amistad, ayudaron mi travesía por ese, que entonces era un magnífico Departamento de Música Sacra.


     Una de mis conocencias de entonces, fue la soprano chiapaneca Evelia Barrios, quien, si no mal recuerdo, cursaba ya el 2do. año de estudios. Evelia había comenzado a dirigir el Coro de la (entonces) Congregación Presbiteriana "Horeb", de la Col. 20 de Noviembre, de la capital mexicana. Sin embargo, por compromisos contraídos con su Presbiterio, Evelia tenía necesidad de ausentarse por varias semanas para cumplir con encomiendas de ese Presbiterio en su natal Chiapas.

Fue así que, tras consultar el punto con el Prof. Rodríguez, Evelia me preguntó un buen día a inicios de 1967, si tendría yo algún interés en asumir la dirección de "su" coro de la Co. 20 de Noviembre. Mi respuesta inmediata, espontánea, fue: "Pero claro, me interesa mucho". Se consultó con el Pbro. Samuel Trujillo, quien tenía a su cargo a mencionada congregación y él aceptó de inmediato.


     Contaba yo con 16 años de edad, cuando asumí, con enorme alegría, la conducción del Coro "Horeb". Estaba integrado por miembros de la congregación, ninguno de ellos músico o estudiante de música, sino que se desempeñaban como médicos, profesores, empleados de librerías, contadores públicos, joyeros, etc.

Para mí, esa oportunidad tenía un tremendo significado, pues me imponía el reto de configurar un grupo que pudiera abordar obras de la literatura coral sacra, para complementar los cultos dominicales en los que, semana a semana, participábamos. 


     Por entonces, salvo estudios muy esporádicos de música, yo apenas empezaba el estudio formal de la música, abordando asignaturas como armonía, solfeo, historia de la música, dirección coral, piano, canto, etc.


     Por esa misma época, fui aceptado en la Escuela Nacional Preparatorio no. 6, de Coyoacán, por lo que durante los años 1967-1969, estudié, de manera simultánea, la preparatoria y la música sacra. 


     Mis horarios de actividades semanales era: de martes a sábado, de la 8 a las 13 h: en el Departamento de Música Sacra (en Coyoacán); de lunes a viernes, de las 16 a las 22 h: en la preparatoria. Los sábados por la tarde me trasladaba hasta la Col. 20 de Noviembre, para ensayar con el coro de las 17 a las 19 h. Los domingos, atendía mis responsabilidades en los diferentes servicios religiosos: a las 10 h: la Escuela Dominical, donde daba clases de Biblia; a las 11:30: en el Culto Dominical, donde acompañaba al piano los himnos y dirigía las participaciones del coro. A las 16 h: la Reunión de los Jóvenes; de 17 a 19: ensayo del coro; a las 19:30: servicio religioso nocturno. Después de eso, regresaba yo a Coyoacán, para preparar las actividades de la siguiente semana.


     Por los servicios que brindaba a esa Congregación semana tras semana, me pagaban $50.00 (cincuenta pesos m.n.) mensuales. 


     Tras meses de intensos y emotivos ensayos, el 28 de agosto de 1967 pudimos presentar lo que para mí constituyó el primer concierto que dirigía en la Ciudad de México, en este caso, con el Coro "Horeb".

     

     No he terminado, ni creo terminar nunca, de agradecer la grandiosa oportunidad, forjadora de mi carrera, de haber dirigido tres años ese simpático y entusiasta ensamble coral, años en los que, en todo momento, conté con el apoyo decidido del Pastor, Pbro. Samuel Trujillo (qepd), y de las autoridades de la congregación, pero en especial, del apoyo brindado por los integrantes del coro quienes, a pesar de mi notoria juventud, siempre respetaron a cabalidad todas mis instrucciones musicales y organizacionales que les di. A todos ellos, mi sentida gratitud y mejores deseos para sus vidas!


    Comparto esta foto de ese concierto, tomada por quien entonces era mi colega en el Departamento de Música del Seminario, el oaxaqueño Israel Rivera Pérez (qepd), cuyo desempeño de entonces fue mi guía en repetidas ocasiones. Y, desde luego, a la soprano Evelia Barrios, cuya recomendación hizo encaminar mis pasos hacia la conducción del Coro "Horeb". 

                                                    La soprano chiapaneca Evelia Barrios.
 

lunes, 30 de agosto de 2021

Siegfried MATTHUS (1934-2021)

 


   Conocí al compositor musical alemán SIEGFRIED MATTHUS hacia finales del mes de octubre de 1984. El compositor mexicano MANUEL ENRÍQUEZ (1926-1994) había organizado en su casa una cena en honor de Matthus, quien se encontraba en México con motivo del Foro Internacional de Música Nueva, que recién se había celebrado en la Ciudad de México bajo la dirección artística de Enríquez.
Estuvieron presentes en esa reunión la esposa de Enríquez, Susana, así como la soprano Margarita Pruneda, la mezzosoprano Adriana Díaz de León, el crítico José Antonio Alcaraz, el escritor Juan Villoro. Villoro tenía poco tiempo de haber regresado a México tras una estancia en Berlín Oriental, donde fungió como Agregado Cultural de México. Por su intermediación, Matthus pudo presentarse y presentar su obra en México.
   En una breve conversación que tuve con Matthus en dicha ocasión, le comenté que apenas un par de semanas antes había yo renunciado a la Dirección Artística de la ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL de MÉXICO y que unos días después (el 2 de noviembre, 1984), emprendería yo el vuelo a Alemania, en búsqueda de nuevos derroteros.
   En enero de 1985, al no tener programada ninguna actividad musical para el siguiente mes de febrero, me inscribí en la Alianza Francesa, de París, para tomar un curso intensivo de francés (4 ó 5 horas diarias) durante ese mes. El penúltimo día del curso, recibí una llamada de Don Víctor Balvanera, a la sazón Agregado Cultural de México en Berlín Oriental. Había yo conocido a Balvanera un par de años antes en Polonia, donde se desempeñó con éxito en un puesto similar. Por la intermediación de Balvanera, había yo logrado algunas presentaciones como director sinfónico en Polonia: con el Coro y la Orquesta de la Radio Nacional Polaca de Cracovia (Brahms: Un Réquiem Alemán), concierto con obras de autoría mexicana con la Sinfónica de Lodz, miembro del jurado en el Concurso Nacional de Canto dedicado a la producción vocal de compositores mexicanos ( en coordinación con el Conservatorio Superior de Varsovia y la Universidad de Varsovia), etc.
   Balvanera, a finales de febrero, 1085, tenía urgencia de hablar conmigo: había recibido la solicitud de la Orquesta Estatal de Weimar (Staatskapelle Weimar) para que yo fuera a dirigirla la siguiente semana, reemplazando al director originalmente programado, que había logrado escapar de Alemania Oriental hacia Alemania Occidental. Pregunté a Balvanera si él sabía cómo es que la administración de la orquesta de Weimar sabía de mi existencia.
   Resulta, me dijo Balvanera, que justo cuando el director programado huyó de Alemania Oriental, estaba en Weimar Siegfired Matthus, trabajando en unos proyectos con esa orquesta. Matthus, al enterarse, les comentó de mí, dijo que yo le había comentado unos meses antes que estaría en Alemania buscando nuevos derroteros. "Comuníquense a la Embajada de México en Berlín, ellos podrán localizar a Cárdenas", les dijo Matthus. Es menester precisar aquí que Matthus sólo me conocía por esa conversación en casa de Enríquez y por lo que Enríquez le había contado de mí.
   Pues gracias a esa intermediación generosa de Matthus ante la administración de Weimar, fue que yo llegué a dirigir su legendaria orquesta, con la que mantuve durante varios años consecutivos una espléndida colaboración artística, que incluyó en 1993 una gira por México de su orquesta de cámara, la Orquesta de Cámara de Turingia.
   Hoy he recibido la noticia, que me ha compartido mi querida amiga Ortrun Egelkraut, de Berlín, del sensible fallecimiento de Matthus. Gracias a Ortrun conocí el hermoso Castillo de Rheinsberg, donde Matthus fundó una compañía de ópera para impulsar las carreras de cantantes jóvenes; tengo entendido que algunos jóvenes mexicanos han logrado participar en las temporadas de ópera de Rheinsberg. Ortrun y su esposo Klaus, me invitaron hace un par de años a una excelente función de "Cosí fan tutte" (Mozart), en las instalaciones de ese castillo barroco.
   De manera póstuma, hoy rindo homenaje al notable compositor alemán SIEGFRIED MATTHUS, agradeciendo su exitosa y generosa intervención ante la magnífica Orquesta Estatal de Weimar, lo cual hizo posible mi participación en sus temporadas de conciertos por varios años consecutivos.
   En el sitio 
https://www.youtube.com/watch?v=_iUZdNxE9Ag&t=53s 
se puede escuchar unos de los "frutos" de esas colaboraciones: la Sinfonía no. 4, de Mahler, que expusimos en 1989 en el Teatro Nacional de Weimar.
Descanse en paz, Siegfried Matthus.

PD.- Comparto el comunicado sobre el fallecimiento de Matthus:


Musikkultur Rheinsberg gGmbH (Cultura Musical de Rheinsberg, SdRL) se entristeció al recibir la noticia de la muerte del compositor Prof. Siegfried Matthus (1934-2021).

   Siegfried Matthus fue uno de los compositores más conocidos y más interpretados de la antigua RDA, cuyas obras también encontraron un gran reconocimiento internacional y se interpretaron en todo el mundo. Como fundador y director durante mucho tiempo de la Ópera de Cámara del Castillo de Rheinsberg, también tuvo una influencia artística decisiva en el destino del Festival de Ópera de Rheinsberg durante más de dos décadas. Según su familia, se durmió plácidamente el 27 de agosto después de una larga enfermedad. Matthew tenía 87 años.

   Siegfried Matthus ‘Œvre comprende 14 óperas, más de 60 grandes obras orquestales, también arregló numerosas obras de música de cámara y composiciones vocales, escenas de ballet y música de cine. Fue miembro de la Academia de las Artes de Berlín, la Academia de Bellas Artes de Baviera en Munich y el Presidium del Instituto Goethe. En 1998 recibió el premio de la Asociación de Críticos Alemanes: "Siegfried Matthus logra la hazaña de adaptarse a los hábitos de escucha comunes sin caer en compromisos o clichés".

   El 8 de septiembre de 1990, fundó el festival internacional de jóvenes cantantes de ópera “Kammeroper Schloss Rheinsberg” en Rheinsberg, Brandenburg, que dirigió hasta 2014. En 1991, la historia de éxito del festival comenzó con la ópera de Matthus "El sabio del amor y la muerte del Cornet Christoph Rilke". El 30 de diciembre de 1999, Matthus pudo inaugurar festivamente el reconstruido teatro del palacio con el estreno mundial de su ópera "Kronprinz Friedrich", que fue escrita especialmente para la ocasión, y así dar un paso importante hacia su sueño de revivir el antiguo. "Corte de las Musas" de los príncipes de Prusia Friedrich y Heinrich. Hasta el día de hoy, jóvenes cantantes de todo el mundo se postulan anualmente para participar en los numerosos conciertos, clases magistrales y representaciones de ópera. “La estructura de un festival de ópera creado por Siegfried Matthus tiene la idea actuaciones profesionales en el contexto histórico del conjunto del castillo de Rheinsberg con la formación continua de jóvenes solistas, probada con éxito y dando a la idea del festival un punto de venta único en la serie de festivales internacionales, que es particularmente valorada por muchos visitantes ", como el profesor Georg Quander , destacó el director artístico de Cultura Musical.

   Por sus servicios a la ciudad, Siegfried Matthus fue nombrado ciudadano honorario de la ciudad de Rheinsberg. Otros premios, como la Gran Cruz al Mérito de la República Federal de Alemania, honraron su labor artística y su compromiso cultural y político.



domingo, 22 de agosto de 2021

El 16 de agosto de 1979 en Xalapa, Ver (México).



Las fotos datan del 16 de agosto de 1979 (crédito a quien corresponda). Fueron tomadas durante el concierto que la ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL  (OSN) de MÉXICO, brindó en el Teatro del Estado, de Xalapa, Veracruz (México). El concierto se ofreció a invitación de la Universidad Veracruzana para festejar un aniversario más de la ORQUESTA SINFÓNICA DE XALAPA (OSX), que iniciara actividades el 21 de agosto de 1929, en el antiguo Teatro Lerdo, de la capital veracruzana.


El programa incluyó la Sinfonía no. 6, "Patética", de CHAIKOVSKI y la Sinfonía no. 7, en Lamayor, de BEETHOVEN, obras que la OSN expuso con tremenda fuerza expresiva.


Como dato curioso mencionaré que tras haber cenado al término del exitoso concierto, el entonces Rector de la Universidad Veracruzana, Roberto Bravo Garzón, me invitó al Bar Nazdrowie. Estaban ahí varios integrantes de la orquesta xalapeña y de la OSN. En cierto momento, Bravo Garzón me ofreció la dirección titular de la OSX, lo cual ,si bien lo entendí como un halago y reconocimiento a mi persona, me sorprendió mucho. Bravo Garzón me ofrecía el apoyo total para darle tremendo impulso a la orquesta xalapeña. Agradecí de corazón a Bravo Garzón tan tremenda distinción, subrayando que mi lealtad estaba de manera total con la OSN, cuya Dirección Artística había yo asumido apenas en el mes de mayo anterior. Mencioné que de manera alguna me permitiría yo fallarle a la confianza que el INBA había depositado en mí. Desde luego que ofrecí a Bravo Garzón mi disposición a colaborar con la OSX en lo subsecuente, rogando que no se fuera a malinterpretar mi declinación de su fantástico ofrecimiento.