lunes, 8 de abril de 2024

La existencia es todavía un encantamiento.

 

                                                                              Signos


LA EXISTENCIA ES TODAVÍA UN ENCANTAMIENTO,

Alejandro Rosales Lugo en quince de sus obras.

por Sergio CÁRDENAS*


Al releer el número X de la Segunda Serie de sus “Sonetos a Orfeo”, veo cómo Rilke ** se planta ante la amenaza de las máquinas, cuyo dominio de nuestra vida ya avanzaba de manera implacable hace justo un siglo y veo cómo en el soneto referido, el poeta hace una apología de la mano titubeante del artista, de ese personaje que, sin embargo, nos entrega un encanto existencial: algo que la máquina no puede aportar pues esa máquina “cree poderlo todo mejor ordenando, creando y destruyendo con la misma resolución”,  y tornando la mirada a lo que vivimos hoy, un siglo después, veo cómo estos conceptos pudieran antojarse como exageradamente anacrónicos, tan inmersos y, a la vez, tan secuestrados como estamos hoy por tantas máquinas sin las cuales nuestra existencia sería impensable aún a sabiendas que esas máquinas nos están llevando por un camino que nos aleja de la interioridad e, incluso, de la sensibilidad: al cúmulo de acontecimientos devastadores que suceden a nuestro alrededor, ya reaccionamos con indiferencia, sin ser impresionados por ellos, sin que de manera alguna afecte nuestro devenir…¿Será que ese es nuestro destino inevitable, que seguiremos alejándonos cada vez más de nuestro humanismo, de nuestra capacidad de apreciar las esencias de lo bello, de lo íntegro, de lo expresivo, de lo que siempre desde el interior se renueva? Cómo me molesta constatar que estamos  en un entorno dominado por lo escandaloso, lo vulgar, lo pornográfico y otras manifestaciones superficiales y, sin embargo, observo la presencia de voces y ”manos titubeantes” que desde el interior y desde su integridad nos aportan dimensiones humanas contundentes en las regiones de las formas, de los colores, de la imaginación, de la poesía visual: es motivo de regocijo, como lo es el hecho de que en fechas recientes, mucho de esas dimensiones humanas contundentes en las regiones de las formas, de los colores, de la imaginación y de la poesía visuales,  se pudo  admirar en la exposición individual “Calor y Color” del gran artista victorense Alejandro Rosales Lugo (Cd. Victoria, Tam., México, *1945), en salas del Centro Cultural Tamaulipas, de la capital tamaulipeca, siendo Rosales Lugo, como lo es,  un reconocido referente en las artes y la cultura tamaulipecas, con repercusión allende las fronteras de nuestro Estado y cómo Rosales Lugo, siendo un creador polifacético con un corpus artístico propio de incuestionable enjundia y calidad, ese Rosales Lugo ha tonificado nuestras vidas con sus cotidianas aportaciones poéticas, plásticas, pedagógicas, periodísticas, culturales y hasta en el caudal de su capacidad conversatoria, facetas todas en las que nuestro Rosales Lugo se manifiesta íntegro, sin ambages, generoso y con la imperiosa necesidad de llegar al corazón del “otro” desde su propio corazón… como que pienso que son muy pocos los creadores que conozco que contienen toda esa riqueza y variedad creativas en su ser y que, en todo momento, las comparten, generosos,  con la esperanza que se vuelvan añorantes en nuestras vidas, que, incluso, se vuelvan parte de nuestras vidas…el buen Rosales Lugo nos presenta una obra en la que se manifiesta de variadas maneras, de maneras ricas en expresión que nos seducen porque de inmediato capturan nuestra vista por la sutileza e intensidad de sus colores, porque esos colores tienen, en todo momento, una forma que, aunque encapsula el contenido, este contenido la rebasa por mor de la imaginación que estimula en nosotros, pues es un contenido cálido, que nos acaricia y nos “apapacha”, que nos lanza miradas coquetas apremiándonos a ingresar en su mundo, un mundo que es siempre espontáneo, no rebuscado, que no intenta imponer criterio alguno pero que nos enriquece por el vuelo que da a nuestra creatividad imaginaria, que la vuelve ora cálida, ora luminosa, ora emotiva, ora compungida, ora exuberante, ora exultante, siempre regocijante…

Y veo con alegría, de manera especial, la presencia de lo musical en estas pinturas de Rosales Lugo, es decir, de lo que la vibración tiene de presencia en su obra, algo que palpo en sus aportaciones visuales, pero también en sus textos, en los versos cuya vibración nos guía y empuja un verso tras otro, una vibración con la que vibramos empaticamente,  generando  ese ámbito musical en el que se manifiesta Rosales Lugo, como lo sentimos en su cuadro Signos, un óleo de de 259 x 250 cm, que se manifiesta justo con una dinámica vibrante en el color y en la forma, una vibración que nos hace reaccionar de similar manera  por la fuerza seductora con la que nos mira, con las ondulaciones de sus figuras que aprehendemos desde su propio misterio y luminosidad, un misterio también presente en Alebrije, óleo de 250 x 250 cm, que en su simbolismo nos conduce a esos seres fantásticos que pueden transformarse en animales para alcanzar un mayor contacto con la naturaleza, un simbolismo que considero más poderoso aún en Concierto para Cellos y una guitarra, óleo de 290 x 380 cm, pues el violonchelo es un instrumento musical muy rico en vibración que, combinado con una guitarra, lo vuelve un instrumento casi órfico, al acompañar la guitarra, en calidad de cítara, el melodioso canto del violonchelo que, en este cuadro, deviene en un canto coral vibrante que hace vibrar a la naturaleza o, mejor dicho, se identifica con la vibración de la naturaleza, son violonchelos que han ascendido y vienen a nosotros como Tres Cellos Enlunados, óleo de 177 x 200 cm, con sus rojos ardientes que impregnan su entorno casi boreal, describiendo un espíritu cromático en su sonido y en la finura de su canto que, expresado en Concierto bajo la luna, óleo de 200 x 240 cm, nos acerca más al caudal tan tremendo de sus vibrantes voces, tan cargadas de dramatismo, de densidad, de abigarramiento como en un cluster, con un apremio nervioso y venoso, con amarillos y rojos que definen el carácter de su expresión y que, desde ese lugar al que han ascendido, nos brindan una Serenata, óleo de 123 x 170 cm, ya en otro tono, más tropical y florida, con una exuberancia como si estuviéramos en la Reserva Ecológica de El Cielo, sí, ahí, inmersos en la naturaleza misma, aromática y cachonda por su gracia y su calor interior que nos contagia, ambiente desde el que Rosales Lugo nos traslada al majestuoso Cerro del Bernal en Ovni en el Bernal, óleo de 120 x 220 cm, con su impactante carga de impresionismo cósmico que enorgullece y atrapa, que nos conmina a estar ahí mismo envueltos en la terrenalidad irresistible y en el espacio sideral como manto protector, ahí donde encontramos Las Hojas, óleo de 155 x 195 cm, que nos hacen partícipes y cómplices de esa apabullante belleza del Bernal, mismo que en Paisaje en el cielo, óleo de123 x 200 cm, descubrimos como paisaje onírico, sensual, voluptuoso, con una encantadora figura femenil que emana de ese florigelio de pureza y sensualidad contrastando con la poderosa imagen de El Bernal, que se yergue incólume y brioso como guardián del sur tamaulipeco…

y me emociona, de nuevo, el reencuentro con la música en Pinosolo, óleo de 120 x 200 cm, en el que el violonchelo parece reconocer y solazarse en el cobijo que le da la flora colorida y que de manera beatífica disfruta y nos invita a unirse a él para ser arropados de  similar forma…

pero en Maniquí, óleo de 142 x 182 cm, una figura femenina parece abandonada en alguna playa donde la noche ha caído y sólo cuenta con la luz de la luna, que cubre a ese objeto inanimado con la tristeza de su luz azul y con un mar que parece querer alebrestarse, aunque se mantiene distante y, de nuevo, volvemos al impresionismo seductor y contundente en Flores en el Bernal, óleo que es uno de mis preferidos, en el que las flores, tan llenas de energía, vibran desde sí mismas y el viento sigue su juego adaptándose a la vibración de las flores, que parecen cantar y estar muy emocionadas, arrebatándonos con la fragilidad de un Árbol de Mariposas, óleo de 129 x 180 cm, con los muchos caminos zigzagueantes de las mariposas, que son caminos suaves y decididos, que envuelven la presencia de las figuras humanas que ahí se muestran, indefensas ante el poderío energético de las mariposas que cubren con su cauda vigorosa los trayectos imaginativos de las figuras, de las que Rosales Lugo nos aparta para regresarnos al Bernal en su Tuna Lunar, óleo de 129 x 200 cm, en el que las florecientes tunas, características de la región, adornan con lujo y suavidad al egregio cerro y nos deslumbran en un primer plano amarillo que se esparce alrededor del cerro y deviene en otros no menos expresivos colores en un ambiente del que no descubrimos de qué hora del día se trata, aportando al cuadro un halo de misterio y curiosidad como, en eyecto, lo es La Comedia Humana, óleo de 140 x 190 cm, que nos remite a los litigios que se dan en el interior humano, con sus embrollos, su nerviosismo, su intríngulis tan enmarañado y ese desplazamiento de vibraciones y cristales en nuestras entrañas que, necesariamente, generan formas identificables o no, formas  que, aportan a lo inescrutable de las profundidades de nuestro ser, una pintura maestra en la que Rosales Lugo abona con sarcasmo al misterio del ser humano y nos recuerda que somos seres con multiplicidad de componentes y, aún así, cada uno somos una unidad en sí mismo…y desde luego que esta riqueza expresiva de Rosales Lugo, tan variada como es y puede parecer, nos muestra a un gran creador que aunque configurado con múltiples componentes, en todo momento es una unidad, es una manifestación humana contundente, poderosa, fina, sensible, íntegra, generosa que nos confirma que la existencia es todavía un encantamiento,

(C) SergioIsmaelCárdenasTamez, 7 de abril de 2024, en Ciudad de México.


*  - Medalla Luis G de Arellano 2007

- Premio Nacional de Artes y Literatura 2021

- Doctoratus honorem (Conferencia Internacional de la Comunidad Universitaria)

- Premio Nacional “Eduardo Loarca Castillo” (Universidad Autónoma de Querétaro)

- Premio Nacional de Arte y Cultura 2023 (Mil Mentes por México V Edición)


** Rainer María Rilke (1875-1926)


Alebrije

Concierto para cuatro cellos y una guitarra


Tres cellos enlunados

Concierto bajo la luna

Serenata


Ovni en el Bernal



 Las hojas



                                                             Paisaje en el cielo


Pinosolo

Maniquí

Flores en el Bernal

Árbol de Mariposas

Tuna lunar



 
                                                           La Comedia Humana








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