martes, 11 de febrero de 2014

"Ego unum et multis in me"


EL FINANCIERO, Ciudad de México;   Martes, 14 de octubre de 2008   Sección Cultural, pag. 39,

"Soy una unidad, pero una multitud habita en mí"
Escuchar la música con apertura auditiva.
por Sergio Cárdenas*


                                                                                                                  al doctor Julio Vigueras Álvarez, con agradecimiento

En los tiempos en los que el célebre director de orquesta italiano Claudio Abbado (Milán, 1933) ocupó la dirección artística del Teatro alla Scala, de Milán (1968-1986), emprendió lo que llamó una labor social de difusión musical entre la comunidad obrera de esa nórdica ciudad italiana, tan llena de plantas industriales. Abbado fue apoyado en su empresa por muchos músicos italianos; uno de esos músicos fue el célebre pianista Mauricio Pollini (Milán, 1942).

Por aquellos años, Pollini se asumía como un "evangelista" o "misionero" de la producción pianística de la llamada nueva escuela vienesa, representada por Arnold Schoenberg (1874-1951), Anton von Webern (1883-1945) y Alban Berg (1885- 1935), y de las corrientes de composición musical de ella derivadas.

Un buen día, Pollini fue programado para brindar un recital pianístico al término de la jornada laboral en una fábrica de los suburbios milaneses. Se instaló un escenario y sobre él un piano de concierto. Pollini decidió iniciar su participación no tocando algo al piano, sino dando una explicación sobre la importancia de la nueva escuela vienesa en el desarrollo occidental de la música, haciendo énfasis en lo que se denomina sistema o método dodecafónico de composición musical y sus repercusiones ultraeuropeas desde que Schoenberg lo presentó en Viena en los albores del siglo XX. En esas estaba el buen Pollini cuando un trabajador lo interrumpió para preguntarle:

-¿Vienes a hablar o a tocar el piano?

Pollini, de inmediato, interrumpió su alocución y sentose al piano a tocar una Sonata para piano del francés Pierre Boulez (Montbrison, 1925). No había terminado Pollini de tocar la segunda o tercera página de la sonata bouleziana, tan llena de disonancias, clusters (aglomeraciones de sonidos), sin una secuencia melódica que cualquier cristiano normal pudiera "seguir" (menos aún tratándose de un público condicionado auditivamente por la cantabilidad de las famosas arias de óperas italianas), con saltos de un extremo al otro del teclado... en fin, con tantas manifestaciones a las que los eruditos suelen referirse como pruebas de la modernidad en música, cuando aquel mismo trabajador, a quien le pareció que lo que Pollini ofrecía "no tenía ni ton ni son", le gritó:

-Oye, no sigas, ¡mejor deja de tocar y cuéntanos algo!

Con ello, según se ha sabido, se dio por terminada la labor social de difusión musical que Pollini había programado para ese día. Debe el lector saber, sin embargo, que recitales pianísticos con obras de los compositores mencionados fueron muy frecuentes y exitosos en no pocos foros europeos, en especial en festivales de tanto prestigio como los de Salzburgo, donde Pollini ha sido aclamado como verdadero héroe musical durante varios años.

En 1967 el Coro del Departamento de Música Sacra del Seminario Teológico Presbiteriano de México emprendió una gira por los estados mexicanos de Tabasco y Chiapas. Yo tenía por aquel entonces poco tiempo de haber iniciado mis estudios musicales en esa escuela (a la que tanto debo). El programa coral que preparamos incluía obras de Palestrina, Di Lasso, Bach, varios himnos y algunos de los llamados negro espirituales. La extensa gira, de varias semanas, nos llevó a visitar comunidades en las que, según supimos, por primera vez se presentaba un coro cantando música clasificada como sacra.

Uno de esos conciertos estaba programado en un templo ubicado en una localidad habitada en su totalidad por mexicanos que no hablaban español (no recuerdo hoy si eran tzotziles o lacandones). Por el mal tiempo y por tener que recorrer un largo camino de terracería para llegar a esa localidad, nuestro arribo se demoró casi cuatro horas, por lo que el concierto programado para las 12 horas del día empezó a las cuatro de la tarde.

Nuestra primera sorpresa fue ver que aquel enorme templo, con techo de palma, estaba totalmente lleno de feligreses, la mayoría, según recuerdo, vestidos de blanco de pies a cabeza. Ansiosos esperaban nuestra llegada para presenciar un evento sin precedente en su comunidad. De inmediato ocupamos nuestros lugares ante el altar y empezamos el concierto. Nuestro director, el maestro Óscar Rodríguez López, hacía breves comentarios introductorios a las piezas que íbamos cantando, comentarios que acto seguido eran traducidos por el pastor a la lengua que se hablaba en esa comunidad. Al terminar nuestro concierto, el pastor pidió a su congregación hacer una "evaluación" de las obras escuchadas agitando con la mano los programas de mano que se les habían repartido. Esto porque, por lo general, en las congregaciones protestantes no es común ni bien vista la práctica del aplauso dentro de los templos.

El pastor recorrió el programa, mencionando pieza por pieza y la congregación respondía a su indagación. Aún recuerdo vívidamente la emoción que me embargó cuando, tras mencionar la última pieza, nos dimos cuenta que la obra que más había sido del gusto de la multirreferida congregación había sido de J. S. Bach (1685-1750). La obra bachiana no es, de manera alguna, una pieza de fácil escucha pues la caracteriza una polifonía complicada con la participación de cinco voces distintas que explotan, cada una de ellas, toda su tesitura. Nuestro programa incluía obras que, siempre lo pensamos, serían todo un hit, como los accesibles y "pegajosos" spirituals, por ejemplo. Sin embargo, fue el Motete "Jesu, meine Freude" (BWV 227) el que más cautivó a esa congregación. El motete, escrito originalmente en alemán, lo cantamos en una traducción al español; pero este hecho, en el contexto referido, resulta irrelevante pues, como comenté, nadie en la congregación entendía español y, por lo demás, dada la compleja polifonía de la pieza, de cualquier manera hubiera sido casi imposible entender el texto que, por lo demás, es un pretexto.

En otras palabras: fue el poderío de la música bachiana lo que conquistó la sensibilidad de quienes jamás habían escuchado una obra de este compositor barroco y que, con toda seguridad, habrían reaccionado a la pieza de Boulez de igual manera que los trabajadores milaneses reaccionaron ante el pianista Pollini.

Supongo que, en ambos ejemplos, se trata de públicos no "cultivados" (yo diría: "condicionados") que de manera espontánea reaccionaban a la oferta musical que se les brindaba. Esos públicos no fueron "acercados" a la música llamada clásica por medio de programa alguno. Los compositores contemporáneos de casi todas las épocas se quejan, con no poca frecuencia, de la "ignorancia" de los públicos. Se dice que Schoenberg llegó a decir que el rechazo del público de una obra suya o de alguno de sus pupilos era, en su opinión, una señal de la buena factura de la obra. ¿Hasta dónde es, en realidad, necesaria la educación de los públicos en la música clásica?

En mis años al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional de México (1979-1984) tuve la fortuna de fundar y dirigir lo que entonces denominamos Festival de Primavera de Oaxaca, de la OSN. La oferta musical y artística de estos Festivales era muy amplia, de variopinta índole: música con ensambles de cámara, recitales solistas, conciertos corales, conferencias, cineclub, conciertos sinfónicos, exposiciones plásticas y, de gran éxito, cursos de perfeccionamiento musical. Los conciertos sinfónicos estaban programados para las nueve de la noche, pero el hermoso Teatro Macedonio Alcalá de la capital oaxaqueña se llenaba en su totalidad desde dos horas antes: tal era la necesidad que la sen- sible población oaxaqueña tenía de satisfacer su apetito espiritual a través de la música. Los programas que ofrecíamos eran muy variados, incluyendo tanto obras del repertorio tradicional internacional como obras del vasto repertorio sinfónico mexicano, algunas de ellas en estreno mundial. Un par de críticos musicales europeos asistieron a esos festivales; se maravillaban de esa extraña sensibilidad que permitía que ni en los conciertos casi maratónicos en los que ofrecíamos obras como la Pasión de N. S. J. según S. Juan" (J. S. Bach) o el oratorio Mesías (G. F. Haendel), cada una de más de dos horas de duración, se escuchara el llanto de alguno de los muchos bebés que eran llevados por sus madres a esas veladas sinfónicas.

En una de esas tardes del Festival de Primavera de Oaxaca (30 de marzo, 1984) me sucedió lo siguiente: tenía yo programado un ensayo con la Banda Sinfónica del Estado de Oaxaca (en sus tiempos, Porfirio Díaz hizo comprar en Alemania todos los instrumentos musicales que la banda requería), pues esa Banda iba a participar con la OSN en el concierto de clausura del Festival, a realizarse en el imponente Auditorio Guelaguetza. Por ser la primera vez que me tocaba trabajar con ese ensamble, calculé que requeriría de al menos dos horas de ensayo para dejar montados los fragmentos seleccionados. Sin embargo, la Banda estaba muy bien preparada y, por ello, al cabo de una hora había yo terminado el ensayo. Eran alrededor de las cinco de la tarde y como esa misma noche estaba el oratorio Mesías (Haendel) en el programa, decidí no esperar una hora más a que llegara el chofer por mí y salí a la calle a buscar un taxi para poder regresar al hotel y descansar un poco más antes del concierto.

Hice la señal a un taxi que venía a unos 70 metros del lugar en el que estaba yo parado en la orilla de la banqueta. Pero delante de mí, acaso unos diez metros, estaba una pareja de jóvenes que también solicitaron el servicio del taxi. Cuando los vi alzar la mano, pensé que estando ellos delante de mí, el taxista les daría preferencia. Mi sorpresa fue que en vez de hacer eso, el taxista siguió su camino y se detuvo justo enfrente de mí y, de inmediato, abrió la puerta del vehículo y me dijo: "Suba usted, maestro Cárdenas". Me quedé atónito. Al ocupar mi lugar en el taxi, indagué de dónde me conocía. Me respondió: "Pues del Teatro Alcalá, lo he visto ahí todas las noches dirigiendo los conciertos. De hecho, ahora mismo ya iba yo para mi casa por mi familia para alcanzar lugar en el concierto de hoy". Confieso que me emocionó mucho esta confirmación de las bondades de nuestro Festival y de cómo era apreciado por el sensible pueblo oaxaqueño. Despertó, entonces, mi curiosidad por conocer más del impacto que tenía nuestra oferta musical en el pueblo: el comentario de un taxista que todos los días del festival prefería llevar a su familia a los conciertos que ofrecía con la OSN en el Teatro Alcalá en lugar de continuar sus labores de taxista para conseguirle un mejor sustento económico a sus seres queridos y que, además, convivía a diario con gente de los más diversos sectores de la población, era para mí de mucha importancia.

-Pues la verdad, todo nos ha gustado, pero mi gran descubrimiento fue la música de ese señor Mozárt [¡sic!]: se oía como si todo fuera fresco y transparente -fue su respuesta.

Era tal la emoción de ese sencillo y sensible taxista oaxaqueño por el hecho de tenerme como su pasajero que, al llegar al hotel, no quiso cobrarme dinero alguno por el servicio prestado argumentando el gran honor que el destino le había deparado de trasladarme esa tarde al hotel.

Mi experiencia de más de cuatro décadas en el ejercicio musical público me ha corroborado, una y otra vez, que toda explicación de la música resulta en una reducción de su contenido; que la música no necesita justificación, como escribiera el poeta Roberto Juarroz; que el ser humano sí está necesitado de música, de esa que emana del sonido y que para vivenciarla de manera plena necesita despojarse de toda "educación" musical, de todo proceso de condicionamiento que el entorno cultural le impone; que teniendo la música como único vehículo el sonido musical, que es un mundo variado y diverso que, sin embargo, se manifiesta en la naturaleza como unidad, es la vivencia de la música (es decir, oírla en vivo, con instrumentos que producen sonidos musicales y no, como es frecuente hoy en día, con instrumentos electrónicos que producen remedos de sonidos musicales) lo que constituye la mejor contribución que el ser humano puede hacerse a sí mismo para recuperar su propia unidad en tanto que ser humano, único e indivisible, que, como el fenómeno sonoro que nos garantiza la posibilidad de la vivencia musical, tiene su propia energía, su propia manera de manifestarse en el tiempo y en el espacio, tiene su propia multiplicidad de elementos constitutivos que conforman su unicidad y su unidad. O como escribió Zenón de Elea: "Ego unum et multis in me"; es decir: soy una unidad, pero una multitud habita en mí. Así es el sonido musical: es uno, pero lo conforma una multiplicidad. Escuchemos la música sin prejuicios, con apertura auditiva y dejémonos habitar por su energía.



*
Director sinfónico y compositor musical. Profesor titular de carrera en la Escuela Nacional de Música de la UNAM. Presidente de Música de Concierto de México, SC. www.sergiocardenas.net
Martes 14 de octubre, 2008. El Financiero. Cultural

jueves, 6 de febrero de 2014

ROLF LEEMANN: Mozart


ROLF LEEMANN 
Movimiento

no son pocos
los pasos lejanos que aquí escucho
los gestos graciosos de un destino cumplido

apenas me doy cuenta del dulce tintineo
                                       el pulso ensoñador que compromete
                                       la libertad inconcebible de las fiorituras

                                    o el ritmo encantador, mecánico
                                    o la desenvoltura de las escalas
                                       las voces alternantes angelicales

y la beatitud tan grande
de reencontrar uno o la otra
o todas después de los silencios
                                                      estas naderías minúsculas
                                                      sílfides de la nada...

yo entreveo
esto que en realidad escucho:
                                                    la ligadura subyacente
                                                    inasequible
                                                    de tu espléndido

                                                    silencio

                                                    MOZART


Traducción desde el francés original de
(c) Sergio Ismael Cárdenas Tamez,
Ciudad de México, 18 de febrero, 2006,
Año del 250 Aniversario del Natalicio de Mozart.
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ROLF LEEMANN

MOUVEMENT

ce ne sont guère
les pas lointains
qu’ici j’écoute
les gestes graciles
d’un destin révolu

à peine que je note
le doux tintement
le pouls rêveur qui engage
la liberté inconcevable
des fioritures

ou le rythme charmant, mécanique
ou la désinvolture
des gammes
les voix alternant
angéliques

et le bonheur si grand
de les retrouver l’une ou l’autre
ou toutes, après les pauses
ces riens minuscules
sylphides du néant –

j’entrevois
ce que vraiment j’écoute :
le lien sous-jacent
insaisissable
de ton splendide


silence



MOZART


 *ROLF LEEMANN: poeta suizo

sábado, 18 de enero de 2014

En 2014: 45 años de la primera presentación pública de una obra musical de mi autoría.

En junio de 2014 habrán de cumplirse 45 años desde que porprimera vez se expuso en público una obra musical de mi autoría, cantada por el Coro del Departamento de Música Sacra del Seminario Teológico Presbiteriano de México, con mi conducción musical. Este hecho coincide con el día de mi graduación de ese Departamento en el que había yo empezado de manera formal a estudiar música tres años antes. Fue una época que atesoro en mi corazón, con no poco agradecimiento, en especial a mis profesores de entonces: Óscar Rodríguez López y el rev. James MacKaughan y su esposa Dorothy.
Más información en:
 http://onomatopeyadeloindecible.blogspot.mx/2010/10/reconocimiento-la-trayectoria-como.html


jueves, 2 de enero de 2014

Sobre "PEQUEÑA MÚSICA DE INICIACIÓN"



Sobre / about / über
SERGIO CÁRDENAS: Pequeña Música de Iniciación (Eine kleine Einweihungsmusik)
Música para Violín y Violonchelo, con tobilleras de ayoyote. Compuesta por encargo de y dedicada a Friedemann Eichhorn(Violín) y Alexander Hülshoff (violonchelo).


Musik für Violine und Cello, mit Rasseln  auf Fussketten. Friedemann Eichhorn (Violine) und Alexander Hülshoff (Cello) gewidmet, in deren auftrag komponiert.

En: http://www.lupaprotestante.es/lpn/pdf/bol23-jul-sep2006.pdf

• ESTRENAN  MÚSICA  DE  INICIACIÓN,  DE SERGIO  CÁRDENAS,  EN  ALEMANIA

El duo violín-violonchelo conformado por los músicos alemanes Friedemann Eichhorn (violín) y Alexander Huelshoff, será el encargado de tocar el estreno mundial de la pieza Pequeña Músicade Iniciación, del compositor mexicano y director sinfónico Sergio Cárdenas (http://academia.uat.edu.mx(seriscarta) , estreno que tendrá lugar en el hermoso Castillo Zwingenberg, en el Estado de Suavia, al sur de Alemania (www.schlossfestspielezwingenberg. de), el domingo 6 de agosto, 2006, en el marco de las actividades del Festival que organiza ese Castillo. El violinista alemán Friedemann Eichhorn (www.hfmweimar.de/v1/studium/institute/fb1/streicher_harfe/Professoren_/Eic hhorn_Friedemann.php), nacido en 1971 en Muenster, es profesor en la prestigiada Escuela Superior de Música "Franz Liszt", de Weimar; el violonchelista Alexander Hülshoff (www.alexanderhuelshoff. de) , nacido en 1969, es profesor en la Escuela Superior de Música de Folkwang. Ambos cuenta con una amplia trayectoria artística internacional que ha sido elogiada por la crítica especializada.
Pequeña música de iniciación fue compuesta por Cárdenas por encargo de Eichhorn y Hülshoff, a quienes también les está dedicada. La pieza se basa en una antigua melodía pentáfona de los concheros (descendientes directos de los aztecas), que el compositor presenta en diferentes "contextos" musicales que recurren a las técnicas contemporáneas de la ejecución y composición musical. Como detalle sin precedente en este tipo de composiciones, justo es mencionar el uso que Cárdenas hace de unas tobilleras de ayoyote que cada uno de los ejecutantes debe colocar en sus tobillos y con ellas marcar ciertos ritmos que no sólo aportan gran colorido y "sabor" prehispánico a la pieza, sino que también juegan un papel muy importante en la densidad y multiplicidad de fenómenos acústicos que contribuyen al ambiente iniciático que domina la obra.
 
La pieza se puede escuchar en: 
https://www.youtube.com/watch?v=GPaZuUhzF9U
es la videograbación (amateur) del estreno en el continente americano.
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 En/on/auf:
http://www.schlossfestspiele-zwingenberg.de/news/news_024.html
Virtuoses für Violine und Violoncello

Matinee bei den Zwingenberger Schlossfestspielen mit Friedemann Eichhorn und Alexander Hülshoff
ZWINGENBERG (31. Juli 2006) Festivalleiter Friedemann Eichhorn und sein musikalischer Partner Alexander Hülshoff gehören zu den herausragenden Musikern ihrer Generation und den jüngsten Professoren ihres Faches in Deutschland. Beide Künstler konzertieren regelmäßig mit renommierten Orchestern im In- und Ausland.

Als langjährige musikalische Weggefährten konzertieren sie in der seltenen und hochvirtuosen Duobesetzung Violine und Cello. So auch in der Matinee der Zwingenberger Schlossfestspiele am Sonntag, 6. August, 2006,  um 11 Uhr in der Schlosskapelle. Neben dem folkloristischen, expressiven Duo des Ungarn Zoltan Kodaly erklingen musikalische Kostbarkeiten aus der Romantik. Mehrere Stücke wurden von den Künstlern, die moderierend durch das Programm führen, wiederentdeckt, so z.B. das Duo des belgischen Cellovirtuosen Francois Servais. Zahlreiche neue Instrumentaltechniken werden hier eingeführt. Ein rauschendes Klangerlebnis erwartet das Publikum auch in Paganinis Variationen.

Ein weiterer Höhepunkt bildet die Uraufführung eines Werks des Mexikaners Sergio Cárdenas, der zuletzt für die 12 Cellisten der Berliner Philharmoniker komponierte. Dieses Werk, barfusszlig; und mit Fußrasseln zu spielen, bezieht mexikanische Folklore mit ein. Abgerundet wird die Matinee durch eine Passacaglia von Händel und das Werk "Plainscapes" des Balten Peteris Vasks.

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 En/on/auf:
 http://www.schlossfestspiele-zwingenberg.de/presse/2006/p_2006_ez_004.html

                     Violinissimo, Cellissimo, Bravissimo
Erste Matinee mit mexikanischen Rasseln Uraufführung und barfuß


RONALD J. AUTENRIETH

"Violinissimo - Cellissimo" hatte Friedemann Eichhorn seine erste Matinee am Sonntagvormittag betitelt. Ist dies der Superlativ zum gewöhnlichen Geigen- und Cellospiel? Im Duo mit Alexander Hülshoff verdoppelte sich der Klang der beiden Instrumente nicht nur, mit geschlossenen Augen tippte man auf vier Spieler mindestens.
                   
Eichhorn ist Professor für Violine in Weimar, Hülshoff Professor für Cello in Essen. Beide haben schon in jungen Jahren eine glänzende Künstlerbiographie aufzuweisen und können es sich leisten, im Repertoire zu stöbern, ohne Rücksicht auf spieltechnische Belange nehmen zu müssen. So waren Johann Halvorsens Variationen eines Händel-Themas oder Paganinis Duetti Concertanti ("Mein Hut, der hat drei Ecken"). Virtuosenmusik im traditionellen Sinn: Sie stellte die Künstler vor beeindruckende handwerkliche Aufgaben. Doppelgriffe bis in höchste Lagen, Flageolettklänge, Pizzicati oder ein schnelles Springbogenspiel sind hier keine Ausnahmeerscheinungen, sondern tragende Spielelemente, die von dem Duo wie jederzeit verfügbare Register mit der größten Selbstverständlichkeit genutzt wurden.

In einem Grand Duo de concert des Belgiers Francois Servais gesellte sich ein weiterer Aspekt dazu. Die verarbeiteten Opernweisen sollten, vorgetragen von nur zwei Spielern, orchestrales Flair, ja Bühnenatmosphäre vermitteln, was Eichhorn und Hülshoff auch im Ambiente der Schlosskapelle meisterlich gelang. In Zoltán Kodálys faszinierendem Duo op. 7, welches Elemente der ungarischen Folklore abstrahierend aufgreift, verband sich Virtuosität mit intellektuellem Anspruch.
Während sich die "Pleinscapes" des Letten Peteris Vasks trotz ihrer zeitgenössisch originellen Tonsprache mit Naturgeräuschen, einer "Ursuppe" aus Terzintervallen und weitem Atem als Reduktion des Schöngeistigen auf das Wesentliche verkaufen ließen, war die Uraufführung einer "Einweihungsmusik" des Mexikaners Sergio Cárdenas durchaus ein Wagnis, welches das Duo lobenswerterweise einging. Die Spielanweisung lautete: Barfuß und mit mexikanischen Rasseln an den Füßen zu spielen. Herbe dissonante Akkorde, schroff und rau geführte Linien und durch rhythmisches Stampfen erzeugtes Rasseln in genau festgelegter Dynamik waren alles andere als lustige Folklore. Hier wurden Kategorien wie Ursprung, Beschwörung oder Schamanentum bedient.

Cárdenas wurde als Arrangeur für die zwölf Cellisten der Berliner Philharmoniker bekannt, seine Musik hat Tiefe und enthält sich Anbiederungen aller Art. So war es erfreulich zu sehen, wie das zunächst tuschelnde, verwundert dreinschauende Publikum am Ende durchaus gerne applaudierte und nicht ohne Zugabeforderung zum Mittagsbuffet strömte, für das es ja nun Gesprächsstoff gab. Die Rezeption von Kunst kann bisweilen doch mehr sein als der konsumentenfreundliche Dreischritt: Anhören, klatschen, abhaken.
Próximas presentaciones / Next  performances:

en: http://www.villamusica.de/veranstaltungen/bus07.htm
Musik in Burgen und Schlössern 2007
Rheinland-Pfalz ist das deutsche Burgenland schlechthin. Die Villa Musica-Reihe im Rahmen des Kultursommers beweist es seit nunmehr 15 Jahren. Aus den mehr als 500 Burgen und Schlössern des Landes werden alljährlich 30 der schönsten ausgewählt und kammermusikalisch zum Leben erweckt. Jede von ihnen ist eine Reise wert!

Carnevale di Venezia
Ehemalige Stipendiaten der Villa Musica und schon Professoren: Friedemann Eichhorn in Weimar, Alexander Hülshoff in Essen. Wenn sie Duos spielen, denkt keiner an Vorlesungen. Die virtuosen Kunststücke eines Paganini oder Servais legen sie augenzwinkernd und hinreißend virtuos aufs Parkett. 
Friedemann Eichhorn, Violine; Alexander Hülshoff, Violoncello
PROGRAMM
Heinrich Anton Hoffmann: Duetto;
Sergio Cárdenas: Eine kleine Einwiehungsmusik

Adtien François Servais: Grand Duo;
Zoltán Kodály: Duo

Henri Vieuxtemps: Duo;
Niccolo Paganini: Carnevale di Venezia
Samstag, 11. August 2007  20 Uhr  Nr. 120  € 16/14/8 Annweiler/Burg Trifels
Sonntag, 12. August 2007  17 Uhr  Nr. 121  € 13 Bacharach/Wernerkapelle (bei Regen in der Peterskirche)


Zwingenberg Castle, also called Zwingenberg or Schloss Zwingenberg, stands on the right bank of the River Neckar where it cuts through the Odenwald hills in central Germany. The castle is located in the municipality of Zwingenberg in the state of Baden-Württemberg.The castle was probably built in the 13th century by the Hohenstaufen ministerialis, William of Wimpfen. The first record of it dates to the year 1326. A nephew of William of Wimpfen called himself von Zwingenberg. Because the Zwingenbergs were robber knights, in 1363 they were driven from the castle and it was slighted in the name of the emperor. In 1403, the Lord of Hirschhorn was enfeoffed with the Zwingenberg and had it rebuilt. After his line had died out, ownership switched between the Electorate of Mainz, Electorate of the Palatinate and the Grand Duchy of Baden. The lord of the castle today is Louis (Ludwig), Prince of Baden (born 1937), a descendant of Grand Duke Charles Frederick of Baden.


martes, 31 de diciembre de 2013

En el feneciente año 2013...



En el feneciente año 2013, de entre los acontecimientos que más honda huella dejaron en mí, destacan tres: la memorable participación que tuve con la espléndida ORQUESTA SINFÓNICA de la ESCUELA NACIONAL de MÚSICA-UNAM en el concierto de inauguración del festival internacional de orquestas sinfónicas juveniles YOUNG EURO CLASSIC, el 26 de julio, en la imponente Konzerthaus de la capital alemana; de similar manera, la brillante exposición de la versión para dos pianos de mi rap para Mozart "The flower is a key", el 22 de abril, en al Palacio de Bellas Artes (Ciudad de México), con un brillante elenco encabezado por los pianistas GUADALUPE PARRONDO y RODOLFO RITTER, los raperos LUIS GERARDO VILLEGAS y PABLO CHEMOR, el maravilloso ensamble mexicano de percusiones TAMBUCO y la dirección escénica de LUIS GARCÍA LEAL; además, la comunicación oficial de la definitividad de mi plaza como catedrático en la ESCUELA NACIONAL de MÚSICA-UNAM, institución académica mexicana que me ha permitido compartir conocimientos y experiencias con los jóvenes talentos musicales de México y de otros lares, desde febrero del año 2005.
Mi sincero y enorme AGRADECIMIENTO a la muy larga lista de personas (amigos, colegas, colaboradores, familiares) que hicieron la aportación generosa que hizo posible estos y otros notables logros en mi vida durante 2013. Un abrazo afectuoso a todos.

domingo, 8 de diciembre de 2013

CONCURSO en la ENM-UNAM para seleccionar SOLISTAS

Participantes en el CONCURSO para seleccionar SOLISTAS de conciertos de la OSENM-UNAM y del Laboratorio Sinfónico de la ENM-UNAM en el periodo febrero-mayo, 2014. En instalaciones de la ENM-UNAM (Ciudad de México).

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Un texto de DAVID HUERTA: El aliento de Orfeo.


DAVID HUERTA
El aliento de Orfeo

Al asediar las honduras de un poema, de los enlaces de las palabras que lo conforman, de los vínculos de la prosodia —cantidades silábicas, modulaciones en las frases y cláusulas-, el músico extrae una sustancia sensible para disponerla en el espacio sonoro. Y del poema queda en la composición, ya no las palabras o su textura verbal, entonces, sino algo que podríamos llamar un hálito central, un soplo primigenio.

En el siglo XIX, el ideal de Verlaine (“De la musique avant toute chose”) y los símbolos adelgazados y ardientes en la forma perfecta de la poesía de Mallarmé alcanzaron en los versos de Rainer Maria Rilke (1875-1926) una realización aún más completa: En sus poemas brilló con luz cenital lo mejor de la poesía europea.

   Rilke, poeta de lengua alemana, nació en una de las más hermosas ciudades de Europa, Praga, en el corazón de Bohemia. Fue el suyo un espíritu de fragilidad abismal; pero supo descubrir con los ojos abiertos visiones únicas y tuvo el pulso firme para llevarlas al papel.

   Tres poemas rilkeanos le sirven a Sergio Cárdenas para desplegar su imaginación. ¿O es el compositor mexicano el que sirve a los poemas? No importa. Lo que importa es la música, el poder órfico de las armonías y los timbres, la riqueza orquestal conducida con mano maestra, el lirismo preciso y la déchirure trágica en equilibrio sereno o tempestuoso.

   Comienzo apenas a entender, con la escucha repetida, el sustrato mítico y simbólico de esta música de Cárdenas. El Yggdrasill, árbol cósmico de la mitología septentrional, está como dibujado con una punta de plata en uno de estos poemas rilkeanos. Sergio Cárdenas lo ha
                                                        David Huerta


convertido, con el columpio que de él cuelga, en un poderoso símbolo musical.

   Veo una vez más a Sergio Cárdenas en Praga, donde lo conocí, en el Puente de Carlos, junto a ese “santo de piedra, mudo, ahogado” (San Juan Nepomuceno), según se lee en un hermoso poema mexicano. Y junto al perfil sonriente del músico mexicano descubro la efigie melancólica, afantasmada, de Rilke. Veo y oigo los instrumentos, el prístino rumor del agua fluvial.

   Escuchemos. El sueño de la realidad ha sido orlado aquí por el aliento de Orfeo.
                                                         © David Huerta, Ciudad de México, septiembre de 2005