viernes, 29 de noviembre de 2019
12 años en Música de Concierto de México
En junio de 2007, fui electo por unanimidad, Presidente de la promotora Música de Concierto de México, S.C., fundada por el compositor mexicano Manuel Enríquez y otros colegas que le apostaron a la promoción de nuestra música de concierto.
Entre las actividades más importantes que lleva a cabo esta promotora, está la renta de materiales de ejecución a las orquestas de México y del mundo, de las obras que engalanan nuestro catálogo. Comparto aquí información estadística que da cuenta de las obras de nuestros compositores que se rentaron en el periodo comprendido entre junio de 2007 y diciembre de 2018. Esta valiosa información de la historia de la exposición de música mexicana de concierto, fue recopilada por mis colaboradoras en la promotora, la Sra. Cristina Galván y la Srita. Eunice Rocha. Mi gratitud a ellas por esta significativa aportación a la documentación sobre la presencia de la obra de nuestros socios compositores en las salas de concierto de México y del mundo.
En septiembre, 2019, fui reelecto (por tercera ocasión consecutiva) en la posición de Presidente de la promotora, como lo informé en http://onomatopeyadeloindecible.blogspot.com/2019/08/musica-de-concierto-de-mexico-s-c-nueva.html
Agradezco a los compositores socios de Música de Concierto de México, S.C., la confianza que me han dispensado a lo largo de estos años. De similar manera, agradezco a la Sociedad de Autores y Compositores de México, S de GC de IP, el apoyo que ha hecho posible que la sede de nuestra Sociedad Civil, esté en sus instalaciones de la Ciudad de México. Hago votos porque la música mexicana de concierto tenga una mayor presencia en las salas de concierto de nuestro país y allende las fronteras.
miércoles, 27 de noviembre de 2019
50 años como compositor
La Sociedad de Autores y Compositores de México, S de GC de IP, tuvo a bien incluirme entre los festejados en su ya tradicional ceremonia que reconoce la trayectoria de los compositores musicales de México. En mi caso, lo hizo con motivo del cincuentenario de la primera exposición pública de una obra musical de mi autoría, que tuvo lugar el 28 de junio de 1969.
Hoy, 27 de noviembre de 2019, recibí un ejemplar del Libro-Memoria de esa celebración, así como un DVD que recoge mi participación en la referida ceremonia. El enlace al video es
https://youtu.be/dzN8K_uIKhA
Mi agradecimiento y felicitación al Ing. Gonzalo Curiel, así como a su equipo de colaboradores, que con esmero y cariño prepararon el festejo y la edición de esta memoria. La fotografía fue tomada por Jesús Morales.
martes, 26 de noviembre de 2019
¿Qué es CONSORTIUM SONORUS?
CURRICULUM VITAE
de
CONSORTIUM SONORUS
de
CONSORTIUM SONORUS
Consortium Sonorus* (CS) es una
orquesta de cámara de ímpetu y configuración juvenil que inició actividades en
los albores del año 2016, gracias a una iniciativa del compositor musical y
director sinfónico mexicano, Sergio Cárdenas. Lo hizo en el seno de la Facultad
de Música-UNAM, pues la mayoría de sus integrantes eran, en ese momento,
estudiantes avanzados de esa institución.
Desde el inicio de sus
actividades, la organización
del ensamble se planteó como un organismo de autogestión, con vocación
democrática. En su aún corta historia, Consortium Sonorus no ha recibido
ningún tipo de subsidio (federal, estatal o municipal) que coadyuve a la
realización de sus actividades. Además, todos los integrantes, incluido su
Fundador y Director Artístico, han venido llevando a cabo sus acciones en CS, ad
honorem.
Este espléndido y energético
ensamble, ha desplegado sus hermosas sonoridades en más de 20 distintos
recintos de la capital mexicana, algunos de ellos con emblemática tradición
concertística, como lo son la Sala Manuel M. Ponce, del Palacio de Bellas
Artes, la Sala Nezahualcóyotl, del CCU, y el Auditorio Divino Narciso, de la
Universidad del Claustro de Sor Juana. Asimismo, ha tenido exitosas
presentaciones ante públicos de los estados de Querétaro, Morelos, Tlaxcala y
Estado de México.
En los más de 45 conciertos
brindados al día de hoy, CS ha promovido a más de 40 jóvenes músicos mexicanos
como solistas de sus conciertos, así como incluido más de 15 obras de la
autoría de compositores mexicanos, cuatro de ellas en estreno mundial al resultar
triunfadoras del Concurso Joaquín Gutiérrez Heras de Composición Musical,
patrocinado por herederos del compositor. Del repertorio internacional, Consortium Sonorus ha abordado más de 45
obras diversas de los siglos XVIII
al XXI. Fiel a su compromiso con el desarrollo de jóvenes talentos mexicanos, Consortium Sonorus ha impulsado a
jóvenes directores de orquesta: cinco (5) jóvenes han empuñado la batuta ante
el ensamble conduciendo demandantes obras.
En un tenor similar, Consortium Sonorus ha ampliado su campo
de acción al integrar a un joven ensamble coral, como es el coro Cánticum Novum, a sus actividades
concertísticas. Merece especial mención la generosa acción emprendida por Consortium Sonorus en beneficio de la
damnificados del temblor del 19 de septiembre de 2017.
Consortium Sonorus ha desempeñado una papel exitoso en la formación de
públicos, lo cual ha quedado manifestado a través de la versatilidad demostrada
en sus ambiciosas programaciones y a través del carácter pedagógico que
manifiesta con frecuencia en sus presentaciones públicas. Notorias han sido sus
presentaciones ante públicos universitarios y ante públicos asistentes a
diferentes congresos de índole científica.
Consortium Sonorus subraya entre
sus actividades, la aportación profesionalizante que hace a cada uno de sus
integrantes. Por ello se apreció mucho la impartición de un Curso Magistral a
cargo del gran violinista mexicano Adrián Justus. En este mismo marco de acción,
para CS constituyó un enorme honor la participación de la insigne pianista
mexicana GUADALUPE PARRONDO, como solista del ensamble. Cada integrante de CS asume responsabilidades específicas en el ensamble.
A
punto de concluir el cuarto año de exitosas actividades musicales
ininterrumpidas, CONSORTIUM
SONORUS se yergue como un enjundioso
ensamble juvenil mexicano de ejemplar trayectoria, de cautivadora manera de
compartir su vocación musical y de un entusiasmo que le apuesta a un futuro
luminoso de brillantes sonoridades en el horizonte nacional. Su misión bien
podría ser como una entidad que siembra futuro musical cualitativo en la
juventud mexicana con su consecuente repercusión en el público de todas las
edades y estratos sociales.
Ciudad
de México; noviembre de 2019.
* grupo o asociación sonora o sonante.
sábado, 23 de noviembre de 2019
Mi rap para Mozart en la Sala Hermilo Novelo
El jueves 21 de noviembre, 2019, por la noche, en la Sala Hermilo Novelo, del CCOY: ¡qué manera tan magnífica de celebrar el día del músico con los muy talentosos alumnos de la insigne pianista mexicana GUADALUPE PARRONDO! La verdad, brillaron en sus distintas participaciones exponiendo obras de Shostakovich, J. Rosas, Saint-Saëns y, con enorme deferencia para conmigo, mi rap para Mozart, “The flower is a key”, sobre un poema del guanajuatense Dyma Ezban, en la versión para dos pianos y rapero realizada por Christoph Splittstoesser.
Agradezco de corazón a Álembert Vázquez y Edmundo Salazar su lograda participación pianística en esta obra de mi autoría original; asimismo, agradezco a Ángel Hernández su lograda participación como rapero: a ellos ¡mi entusiasta felicitación!
En el intermedio de la velada, se me entregó en Reconocimiento que anexo, mismo que no especifica que lo ahí manifestado tuvo lugar en el Centro Cultural Ollin Yoliztli, que por estos días festeja cuatro décadas de ininterrumpida actividad, gracias a la visionaria labor de Doña Carmen Romano Nolk, fundadora de la institución.
La velada, que llevó por título “Rapeando with Cecilia”, coincidió con la celebración de las cuatro décadas que Guadalupe Parrondo ha compartido, de manera más que generosa y, a la vez, con plena responsabilidad artística, su experiencia y conocimientos pianísticos, forjando así varias generaciones de magníficos pianistas mexicanos que enaltecen la música de México.
Así, pues, felicitaciones múltiples: por el Día del Músico; por los 40 años del CCOY; por las cuatro décadas de apasionada labor pedagógica de Guadalupe Parrondo; y por el brillante examen de música de cámara brindado en la referida velada: ¡Enhorabuena!
sábado, 16 de noviembre de 2019
"Marchita el alma", en TAIWÁN
“MARCHITA EL ALMA”, EN TAIWÁN
El pasado mes de octubre, 2019, el joven pianista
guanajuatense (*Salvatierra), Hernán Martínez Mercado, se presentó con éxito
ante públicos de la República China de Taiwán, exponiendo un programa
configurado de manera íntegra con obras de autoría mexicana, como se puede
apreciar en la foto del programa de mano que se anexa . Martínez Mercado tuvo a
bien incluir mi fantasía para piano solo sobre la melodía “Marchita el alma”,
de la autoría del también guanajuatense (*Silao) Antonio Zúñiga (melodía que ha sido
atribuida a Manuel M. Ponce). De fuerte carga expresionista, mi fantasía sobre
“Marchita el alma” teje sonoridades de tremenda complejidad cromática,
demandando del pianista el hacer suyo ese dramático marchitar del alma abatida
que se desgrana errando, sin esperanza de alcanzar al ser amado.
Martínez Mercado me ha comentado que la pieza fue muy bien
recibida por los públicos taiwaneses que la escucharon en las ciudades de
Taipei (23 de octubre), Kaohsiung (27 de octubre), Hsinchu (29 de octubre) e
Yilan (30 de octubre); algunos oyentes solicitaron copia de la partitura de la
pieza.
Mi agradecimiento a Martínez Mercado por la deferencia de
incluir esta obra de mi autoría en esos conciertos dedicados al repertorio
pianístico mexicano de concierto, así como mi felicitación por salir airoso de
esa loable encomienda. ¡Enhorabuena!
Comparto aquí la partitura de esta fantasía. Quien se interese en exponerla en público, la puede descargar de aquí mismo. Agradecería que se me informara sobre la(s) exposición(es) pública(s) que se logre(n).
La pianista mexicana GUADALUPE PARRONDO, a quien está dedicada la pieza, hizo una grabación que se puede escuchar en
https://www.youtube.com/watch?v=FI60XYqtY4U&t=78s
martes, 12 de noviembre de 2019
Con Boulez en Princeton (USA)
En 1972, cuando estudiaba en Princeton, NJ (USA) en el magnífico WESTMINSTER CHOIR COLLEGE, tuve la oportunidad de conversar brevemente con PIERRE BOULEZ, a la sazón Director Musical y Principal de la Filarmónica de New York, en el intermedio del ensayo que tuvimos en la Bristol Chapel, de nuestro College, en preparación para los conciertos en New York con su orquesta. BOULEZ había venido a nuestro Campus en Princeton para ensayar el programa que cantaríamos quienes integrábamos el Westminster Symphonic Choir, programa que incluyó la "Cantata Profana", de BÉLA BARTOK, y el "Te Deum", de HÉCTOR BERLIOZ. Le pregunté si conocía la música de México, a lo que contestó que sólo sabía de Carlos Chávez.
Comparto aquí unas fotos de esa ocasión, que fueron tomadas por el colega Edwin R. Taylor, a quien agradezco el haberlas proporcionado.
domingo, 10 de noviembre de 2019
"¡Compón bonito!"
¿Qué es eso de “¡Compón
bonito!” ?
por Sergio Cárdenas*
Al Mtro. Francisco Viesca, con gratitud.
Debe de haber sido hacia 1976 o quizá 1977,
cuando tuve la oportunidad de estrenar una obra musical de mi autoría en
Salzburgo. Ha sido la única que se ha expuesto ahí. La sede de Salzburgo de la Radio Austriaca (ORF-Salzburg), organizó en su
Estudio un concierto con estudiantes de composición de la entonces Escuela
Superior de Música “Mozarteum”. Mi maestro, Gerhard Wimberger, me recomendó y
autorizó a que participara con mi “Salmo 23”, ciclo de cuatro canciones
religiosas sobre el conocido texto bíblico, que yo había compuesto en 1975 para
soprano y piano durante mis estudios con él.
El ciclo constituyó casi la única vez que recurrí a la técnica
dodecafónica de composición, no en el sentido estricto o expresionista de
Schönberg, sino un poco más lírico o libre como en Alban Berg. El ciclo, en su
dodecafonismo, incluye secciones aleatorias y semialeatorias, así como algunos
guiños al recitativo y al dramatismo vocal.
No me preocupé, entonces, de conservar un registro fonomecánico del
ciclo, pero recuerdo que fue bien recibido, aunque hoy confieso que ya olvidé
los nombres de quienes lo expusieron y ni siquiera conservo un ejemplar del
programa de mano.
Pero de manera especial recuerdo vividamente que al término del
concierto, mi maestro Wimberger, tras felicitarme, me comentó: “ Siga usted por
ese camino: sólo componer bonito.” Vaya que si bien me halagó el comentario,
también me sorprendió y me llevó a reflexionar sobre el concepto de lo "bonito”
en música. El ciclo, por fuerza de esa autoimposición del dodecafonismo, está
lleno de disonancias, incluso en algunos pasajes de “clusters”, que son esas
sonoridades abigarradas que resultan de prácticamente “empalmar” sonidos que
entre ellos están muy cercanos uno del otro en el sistema temperado, como por
ejemplo, hacer sonar de manera simultánea los sonidos do-natural, do-sostenido,
re-natural, re-sostenido, mi-natural y fa-natural, como si fuera un racimo de
uvas, todas pegaditas unas a otras.
Para muchos oídos, todos esos “efectos sonoros”, asustan, pues no sólo
profundizan en el cuestionamiento sonoro-sensorial, sino que también requieren
un mayor entrenamiento auditivo o confrontación más frecuente con músicas de
esta naturaleza.
En 1982, durante una gira concertística como director por la
entonces URSS, realicé una orquestación de ese mismo ciclo, versión que fue
estrenada por la excelente soprano Margarita Pruneda y la Orquesta Sinfónica
Nacional de México, en el Palacio de Bellas Artes en el otoño de ese mismo año.
Esta es la versión que grabé con
la maravillosa soprano mexicana Rosario Andrade y la Filarmónica de Querétaro,
a principios de 1993. Cuando el CD se publicó, llevé varios ejemplares a
Alemania, con fines promocionales.
Un gran amigo mío, que con cierta frecuencia me promocionaba en
Alemania, me pidió que le dejara varios ejemplares de mi curriculum vitae (CV)
y alguna grabación que yo dirigiera para anexarla al CV cuando él me promoviera
con alguien. Procedí a dejarle varios ejemplares del CD en el que se incluía mi
SALMO 23. Una vez que lo oyó, me preguntó: “¿no tienes alguna grabación de otra
obra?”. Con cierta extrañeza le respondí: “¿Porqué?” Entonces me dijo: “¡Los vas a asustar con esa obra
tuya!” Me quedé perplejo y no dije
nada más: comprendí que para mi amigo, el SALMO 23 no era una obra "bonita”.
En su pubertad tardía y en su temprana adolescencia, Mozart recibía
“regaños” de su papá porque componía de manera demasiado audaz: la gente se
quejaba de sus “atrevimientos” musicales, que no percibía agradables, es decir,
“bonitos”, a sus oídos. Ya en 1780, Leopold Mozart advertía a su hijo Wolfgang (quien se encontraba en París buscando trabajo): "Te aconsejo, cuando trabajes, no pensar sólo y exclusivamente en un público musical, sino también en uno no musical; ya sabes que por diez entendidos auténticos hay diez profanos...no olvidar entonces lo llamado popular, que hace cosquillas también a los oídos grandes" (Carta del 11 de diciembre, enviada desde Salzburgo).
El 25 de diciembre del mismo año, Leopold volvió al ataque: " Procura tener de buen humor a toda la orquesta, adularla y volverla bien dispuesta hacia ti con grandes elogios; porque sé bien cómo compones tú..." (1)
El 25 de diciembre del mismo año, Leopold volvió al ataque: " Procura tener de buen humor a toda la orquesta, adularla y volverla bien dispuesta hacia ti con grandes elogios; porque sé bien cómo compones tú..." (1)
Mozart no hizo caso a los consejos de su padre: se mantuvo fiel a su honestidad creativa, es decir, fiel a sí mismo. ¿Podemos hoy imaginar siquiera que la música de Mozart es agresiva, o algo similar, a nuestros oídos? ¿Qué es lo que oía su padre Leopold en ella?
En 2003, invitado por el entonces Festival Internacional Tamaulipas,
dirigí una gira de la magnífica Filarmónica de Cámara de Polonia por ese
Estado. El programa incluyó el estreno mundial de mi pieza COLUMPIOS, música
para clarinete en Sibemol y orquesta de cuerdas, dedicada a Jörg Baumann,
basada sobre un hermoso poema de Rilke. En el concierto que ofrecimos en
Reynosa, sucedió lo siguiente:
Al término del concierto, pasó a saludarme un matrimonio con su hijo. Yo
no los conocía. Me hicieron comentarios generales elogiosos sobre el concierto,
pero sobre COLUMPIOS, el señor me comentó: “en la primera parte de la pieza,
conforme fue desarrollándose, le comenté a mi esposa: “Van ganando los malos”.
Poco después de la mitad, la pieza
desemboca en una cadencia del clarinete que, a su vez, culmina en una cita de
unos cuantos compases, que siempre me han cautivado, del sublime Concierto para
Clarinete y Orquesta, de Mozart. “Cuando eso sucedió”, me dijo el señor, “le
dije a mi esposa: “Noooo, ¡¡¡ganaron los buenos!!! Pero luego regresó usted a
pasajes como los del inicio y, resignado, le comenté a mi esposa: “pues nada,
ganaron los malos”.
Sobre esta pieza, el Mtro. Armando
Plancarte escribió: “Como sucede con todo arte moderno, la
obra de Cárdenas retoma elementos clásicos pero a la vez los renueva, los
increpa, los transforma, los revalora, los reconduce, los reforma. El
compositor conoce muy bien su oficio. Sus años de experiencia al frente de
orquestas de primer nivel, en diferentes latitudes, y longitudes, así como su
probada sensibilidad e inteligencia auguran buenos resultados. Su música es
natural, fluye por si sola, provista de su propio motor interior. “
Cuando en el año 2003 los excelentes 12 VIOLONCHELISTAS DE LA
FILARMÓNICA DE BERLÍN celebraron su 30º Aniversario, Shirley Apthorp escribió
en la edición correspondiente al mes de marzo de ese año de la prestigiada
revista británica THE STRAD, “que si los violonchelistas berlineses habían
incluido en su (entonces) más reciente CD, ‘ROUND MIDNIGHT (publicado por
EMIClassics) una obra tan subversiva como el rap para Mozart (The flower is a
key), entonces se podría esperar aún mucho de esos violonchelistas.” Celebraba la señorita Apthorp no que mi
pieza fuera "bonita", sino que fuera “subversiva”.
En fechas recientes, muchos mexicanos y, de seguro, gentes de otros
países, lamentaron la muerte de su ídolo José José. Conversando al respecto con
un ser muy querido, admirador
profundo de José José, me contó la siguiente historia:
“En 1977, el nicaragüense Adán Torres mostró al cantante José José su canción “Almohada”. El cantante le
prometió registrarla en México a nombre de Torres; la presentó en el Festival
OTTI de 1978, donde quedó en cuarto lugar. Más tarde, la canción fue grabada en
Londres y la disquera, seguro que por instrucciones del cantante, dio el
crédito correspondiente al autor de la canción en la contraportada del LP. Ante los embates de la guerra en
Nicaragua, Torres emigró a los USA, donde radicaba su hermano. Consiguió
trabajo en una lechera de California; ahí se encargaba de limpiar los tanques
de 50,000 litros. Para entonces, la disquera asumía que Torres había fallecido.
Sin embargo, Torres llamó a la disquera y esta envió a un propio a que le
entregara el primer cheque de sus regalías: US$10,000.- Y así siguieron después
otros pagos de regalías.”
Luego, mi amigo querido remató diciendo: “¿porqué no compones algo
bonito, ¡te podrías volver
millonario, como Adán Torres!”
“¡’chale!”, me dije; “entonces ¿qué he estado haciendo en todos estos 50
años como compositor musical?” Debo decir que esta persona conoce casi todas
mis composiciones musicales…¡quizá por ello me dijo eso!!!!
Entonces ¿cómo debe ser la música: siempre “bonita”? Y eso, ¿de acuerdo
con cuáles marcos de referencia? Y, en efecto, ¿ debe ser así la música: “siempre bonita”? Bruckner comentó que si la gente sólo
buscaba que le acariciaran el oído, recomendaba escuchar la música de Brahms.
Pero si la gente buscaba ser cautivada, atrapada, arrobada por la música,
entonces deberían escuchar su música.
La “Gran Fuga” (op. 133), que es un movimiento para cuarteto de cuerdas
que Beethoven compuso entre 1825 y
1826, ha sido una de las obras más polémicas del genio de Bonn, por su
“violencia y sus muchas disonancias, por su estruendo”. La intención original
era que fuese el último movimiento del Cuarteto op. 130, pero el editor se
opuso a ello por su tremenda complejidad y dificultad técnica. Se le considera,
aún hoy, como una de las obras más “inaccesibles” de Beethoven. Se dice que
cuando se estrenó, el público abandonó la sala, dejando solos a Beethoven y al
cuarteto de ejecutantes. Un crítico de entonces se refirió a esta monumental
obra así: “Es incomprensible como el chino”.
¿Qué espera uno, pues, de la música?
©SergioIsmaelCárdenasTamez,
Ciudad de México, 30 de octubre de 2019.
(1) HILDESHEIMER, Wolfgang: MOZART. Javier Vergara Editor, Buenos Aires, 1982. Pág. 75
*compositor
musical, director sinfónico, Director Artístico de Consortium Sonorus,
orquesta de cámara.
Presidente de Música de Concierto de
México, S. C.
martes, 1 de octubre de 2019
Resonancia armoniosa en el hálito infinito
Resonancia
armoniosa en el hálito infinito
por Sergio CÁRDENAS*
Para Elisabeth Kittel, con sentido agradecimiento.
Radiqué en la ciudad de Salzburgo de septiembre de 1973 a junio de
1979. Ese ha sido uno de los
periodos más afortunados de mi vida. Lo ha sido porque tuve la grandiosa
oportunidad de escuchar la gran mayoría de los ensayos de la inagotable lista
de maravillosas orquestas que llegaban ahí para reafirmar su musicalidad y
profesionalismo en una de las cunas mismas de la música occidental: ahí nació
Mozart en 1756…y muchos años después, también von Karajan (1908).
Entre las vivencias más afortunas cuento todas aquellas en las que
disfruté, admiré y fui conmovido por la fantástica Filarmónica de Berlín, que
pude oír por primera vez en el Festival de Pascua de 1974, fundado y dirigido
por von Karajan y en el que brillaba en todo su esplendor la legendaria
Filarmónica de Viena.
Recuerdo aún, como si lo estuviera vivenciando en este mismo momento,
ese primer encuentro con von Karajan y sus filarmónicos berlineses: fue en el ensayo
general de la ópera “Los maestros cantores de Nürnberg” (Wagner). La opulenta
escena, que llegó a congregar a varios cientos de cantantes, coristas y
comparsas en el amplio foro de la Gran Casa de los Festivales de Salzburgo,
fue, para mí, opacada por lo que sucedía en el foso: von Karajan había pedido a
sus filarmónicos que no usaran camisa blanca en ese ensayo, que, de
preferencia, usaran camisa celeste o azul suave. Nunca en mi vida había yo
presenciado una orquesta que involucraba todo su cuerpo al momento de la
ejecución musical, lo que proveyó a la ópera wagneriana de un espectáculo
inesperado que se desarrollaba en el foso: la fogosidad wagneriana y las
emociones altamente contrastantes de su maravillosa ópera, se mostraban de manera
intensiva y cautivadora en aquel juego de luces (de los atriles) y sombras que
generaban lo que parecía un oleaje ora suave, ora violento, que me atrapaba y en el que yo, en el
mejor de los casos, gustoso me habría sumergido.
Y vaya que lo que se ofrecía en el foro no dejaba algo qué desear:
destacaban las maravillosas voces de Gundula Janowitz, de Peter Schreier y de
Karl Ridderbusch. Además, el experimentado Coro de la Ópera de Viena y un
vestuario deslumbrante, muy propio de la época.
Disfruté de seis de los Festivales de Pascua de Salzburgo gracias a la
generosidad de la pianista Elisabeth KITTEL, de Ansbach, Alemania, quien año
con año me regalaba un abono para asistir al bloque de tres conciertos y una
ópera, todo dirigido por von Karajan ante sus filarmónicos.
En una entrevista que se le hizo en el marco de alguno de esos
festivales, se le preguntó cuándo dirigiría de nuevo “Tristán e Isolda”. Von
Karajan había sido catapultado a la fama cuando dirigió esa ópera en 1939 (en
plena Segunda Guerra Mundial!) en la Ópera Estatal de Berlín, con apenas 31
años de edad. De alguna manera, su nombre quedó ligado a esa ópera desde
entonces; de ahí la pregunta en la entrevista. Karajan respondió (para entonces
ya rebasaba los 60 años de edad) que no era bueno para alguien mayor de 60
años, dirigir esa ópera. Se sabe que varios directores han muerto mientras
dirigían esa ópera, todos ellos durante el segundo acto.
Esto es porque la enorme tensión que Wagner construye en sus óperas,
atrasando y buscando siempre la redención , tiene, de manera irremediable, sus
efectos en la presión arterial, generando incluso que el pulso se eleve tanto
que alcanza nivel de taquicardia. Yo no he dirigido esa ópera completa, pero el
dirigir su “Preludio” y su “Muerte de amor”, me han sido suficientes para
comprobar esa alteración.
Por ello es muy significativo que Karajan, ya rondando los 70 años de
edad y bastante lastimado por un serio problema de la columna que casi le
obligaba a arrastrarse, haya programado la “Muerte de Amor de Isolda”, que es
el final de la grandiosa ópera, en un concierto con la Filarmónica de Viena y la
maravillosa soprano Jessye Norman.
Tuve la fortuna de estar presente en el ensayo general, único que
hicieron juntos. Al inicio del ensayo, estando ya Norman en el escenario junto
al Maestro, éste pidió le trajeran una silla y le dijo: “Por favor, siéntese y
escúchenos. Así no tendremos que hacer tantas explicaciones”. Procedió entonces
a dirigir (sí, dirigir) esa
conmovedora parte final de la ópera, que la Norman escuchó con atención. Luego
la dirigió de nuevo, ya con la Norman cantando.
Sobrecogedora es la manera como Karajan hace que esa música surja desde
los abismos más profundos, justo como inicia el “Preludio”. Así emergió la soprano
de la Norman y juntos, escuchándose, reaccionando al acontecer, fueron
creciendo en intensidad y en fuerza expresiva, tal y como dice el texto
wagneriano, que refiere a las olas de aromas embriagadores “que se dilatan y me
envuelven” en el fluctuante torrente, en la resonancia armoniosa, en el
infinito hálito…
Siempre he considerado que el campo en el que mejor se manifestaba la
enorme capacidad de von Karajan, era el campo de la ópera. Lo observé en muchas
ocasiones ensayando y dirigiendo “Don Carlos” (Verdi), “Trovador” (Verdi),
“Lohengrin” (Wagner), “Fidelio” (Beethoven), “Bohemia” (Puccini), “La flauta
mágica” (Mozart) y “Los maestros
cantores de Nürnberg”. Karajan, que conocía de memoria los textos de esas y
otras 40 óperas, en todo momento cantaba con los solistas, dirigía su
respiración, propiciaba en la orquesta el “tapete musical” necesario sobre el
que los solistas vocales se
manifestaban con soltura, con seguridad, con musicalidad. Y así como él
literalmente seducía e inducía a sus filarmónicos con una gesticulación mínima
pero extremadamente eficiente, así seducía e inducía a sus solistas en la
expresión de las múltiples emociones contenidas en la óperas.
También así sucedió cuando Jessye Norman cantó con él y la Filarmónica de Viena, la
“Muerte de amor de Isolda”, lo que queda documentado acertadamente en el video
Notamos a von Karajan fundido,
sumergido en el gran Todo de la música, del universo, moldeando el sonido
orquestal y el vocal con profunda sensibilidad, con una empatía que es
fragancia, con una firmeza y suavidad que destella madurez musical, que refleja
la beatitud de morir de amor: es todo un marco y contenido musical en el que la
Norman se explaya, se expande, se eleva. Y, como dice el texto, todo resplandece con luz creciente, llena, sublime, que inflama el corazón y nos envuelve y traslada a los ámbitos
supremos, excelsos, redentores.
*Compositor
musical y director sinfónico. Director Artístico de CONSORTIUM SONORUS,
orquesta de cámara.
jueves, 19 de septiembre de 2019
Mi cartilla militar, en Viena.
De cómo Hermilo
Novelo salvó mi carrera musical.
por Sergio Cárdenas*
A Fernando
Ávila Navarro,
con
agradecimiento y afecto vigentes.
Cuando a finales de junio de 1975 el
Rector de la entonces Escuela Superior de Música y Arte Dramático “Mozarteum” (hoy:
Universidad de la Música), el Mtro. Paul Schilhawsky me ofreció, al término de
la Ceremonia de Graduación de la carrera de Dirección Orquestal, la conducción
de la Orquesta Sinfónica de esa prestigiada Escuela a partir del siguiente
ciclo académico (septiembre del mismo año), me encontré con un enorme problema.
Cinco años antes me había sido otorgada
una beca para realizar los estudios de Maestría en Dirección Coral en el
reconocido Westminster Choir College, de Princeton, NJ (USA). Esto sucedió cuando
llevaba apenas unos meses de estar cumpliendo con el Servicio Militar. Por la importancia de esa beca para mi
desarrollo, indagué en la Secretaría de la Defensa Nacional sobre la
posibilidad de posponer la realización del servicio militar, a lo que me
respondieron que en ese caso, se me podría dar permiso para ausentarme del país
por no más de cinco (5) años, al término de los cuales yo debería regresar a
México a concluir el referido servicio.
Así, yo debería regresar a México justo en
el verano de 1975. Entré en un periodo de angustia pues la fabulosa oportunidad
de ocupar la titularidad de una orquesta sinfónica en la ciudad natal de Mozart
a los 24 años de edad, me parecía algo que de manera alguna debería yo dejar ir de mis manos.
Ya en ocasiones anteriores, durante el
transcurso de mis estudios en Salzburgo, había yo recurrido a Fernando Ávila
Navarro, a la sazón Agregado Cultural de México en Austria, a solicitar consejo
respecto algunas inquietudes musicales mías. Recuerdo más que bien, por
ejemplo, cómo la vehemencia con la que Fernando me hablaba de Celibidache fue lo que a la postre me llevó al para
mí muy afortunado encuentro con ese demiurgo musical en 1977.
Fue en la primavera de 1975 cuando al
tomar conciencia del inminente regreso a México para cumplir con el Servicio
Militar, recurrí al consejo de Fernando pues dado lo vivido en Salzburgo en el
tiempo que llevaba yo ahí como estudiante, tenía la convicción de que
interrumpir entonces mis estudios y preparación musical no era lo más adecuado.
Fernando entendió de inmediato la dimensión de mi inquietud y prometió pensar
una posible solución para mí.
Pocos días después, Ávila me llamó desde
Viena para informarme que en unas semanas más, el violinista mexicano Hermilo Novelo
(http://es.wikipedia.org/wiki/Hermilo_Novelo) estaría ofreciendo un recital en
Salzburgo: “Acércate a Hermilo y plantéale tu problema; él tiene buenas
conexiones en México y seguro te
podrá ayudar”, me dijo Ávila.
Asistí en Salzburgo al recital de Hermilo
Novelo. Al término de su presentación, fui a presentarme con él felicitándolo
por su actuación. Lo invité a cenar, junto con su esposa, la escritora Marcela
del Río, quien lo acompañaba. En la cena, expuse a Hermilo mi problema. De
inmediato, con una generosidad cariñosa, me pidió que le escribiera a su amigo,
Mario Moya Palencia, entonces Secretario de Gobernación del Presidente
Echeverría. “Cuéntale todo, incluso que le escribes por recomendación mía”,
dijo Hermilo. “Yo regresaré a México en un mes y llegando me comunicaré con él
para insistir en que te ayude”, agregó.
Así lo hice. Sin embargo, pasaron los
meses y yo no recibía noticia alguna de México. Para entonces había llegado el
mes de junio y ya tenía en mis manos el magnífico ofrecimiento del Rector
Schilhawsky. “Con esto en mis manos, sería más que desafortunado no contar con
la solución del problema del servicio militar y, por ello, tener que regresar a
México, cancelando la posibilidad de asumir mi primer trabajo como director
titular de sinfónica en septiembre siguiente”, comenté a Ávila. “No pierdas la
calma, ya aparecerá algo”, me decía Fernando.
A mediados de julio, recibí de la Embajada de
México en Viena una llamada telefónica: “Que me presentara cuanto antes a
recoger un documento que debería ser recibido de manera personal”. Al día
siguiente, viajé temprano a Viena para llegar antes del mediodía. Previo al
abordaje del tren, me había tomado unas fotos en la caseta fotográfica que
estaba instalada en la estación central de ferrocarril de Salzburgo, pues me
habían pedido que llevara unas fotos tamaño infantil. Salieron tan horrorosas
esas fotos que cuando la secretaria de la embajada las vio, casi se negaba a aceptarlas
para agregarlas al documento que me entregaría: mi cartilla del servicio
militar ¡liberada! “¿Porqué me trae usted unas fotos suyas tan feas para un
documento tan importante?”, me había dicho la secretaria con voz de regaño. “No
tuve tiempo ni dinero para conseguir algo mejor; tampoco creo que con más
tiempo y dinero hubiera mejorado mucho la imagen”, le contesté.
Los documentos que recibí de la embajada
mexicana, incluían un oficio en el que el Secretario de Gobernación había
girado instrucciones al Secretario de la Defensa Nacional para que mi cartilla
fuera liberada. Todos los documentos los habían mandado por medio de la valija
diplomática que la embajada recibía con periodicidad de la Secretaria de
Relaciones Exteriores de México. Recuerdo que al ver esos documentos, no pude
contener la alegría y salté rebosando de felicidad: pensaba yo en lo que me
esperaba a partir del próximo mes de septiembre.
Esa intervención afortunada de Hermilo
Novelo me permitió vivir en Salzburgo cuatro años más, años que viví con gran
emoción y felicidad, entregado al estudio a fondo del canon clásico del
repertorio sinfónico. Esos años me permitieron, asimismo, dirigir la espléndida
orquesta estudiantil del “Mozarteum” en algunos conciertos memorables, entre
los que destacan aquellos en los que contamos con la colaboración como solistas
de Gidon Kremer y Henryk Szeryng. La gran sensación fue el concierto con
Kremer, a los pocos meses de asumir la titularidad de la orquesta, pues poco
antes von Karajan había declarado que Gidon Kremer era “el mejor violinista del
mundo”, declaración que en especial en Salzburgo, ciudad natal de von Karajan,
tenía nivel de dogma.
De similar manera, gracias a esa
continuidad de estancia en Europa, descubrí para mí a Sergiu Celibidache, cuyo
primer encuentro viví con perplejidad en la primavera de 1977 al asistir a sus
ensayos al frente de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart. En otra
ocasión compartiré lo que significó para mí y cómo cambió (enderezó, diría) mi
vida a partir de ese luminoso encuentro. Mientras, mi agradecimiento perenne al
violinista mexicano Hermilo Novelo, salvador de mi carrera musical.
*Profesor Titular de Carrera en la Facultad de
Música-UNAM, Ciudad de México.
©Sergio Ismael Cárdenas Tamez, 10 de febrero de 2015.
Este artículo se publicó en el mensuario LA DIGNA METÁFORA, en febrero, 2015:
https://onomatopeyadeloindecible.blogspot.com/2015/02/mi-cartilla-en-viena-la-digna-metafora.html
viernes, 13 de septiembre de 2019
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