martes, 28 de abril de 2009

RILKE: sobre el Arte

DIOS YA HABIA ENVEJECIDO CUANDO CREO EL MUNDO


Conceptos Rilkeanos sobre el Arte
Traducción de Sergio Cárdenas



El inicio de todo arte es la devoción: la devoción contra uno mismo, contra cada vivencia, contra todas las cosas, contra un gran prototipo y contra la propia fuerza no experimentada.(1)

La confesión de una profunda madurez interior es el propósito último de todo arte, y toda materia artística sólo el pretexto para expresarla. (1)

El arte es sólo un camino, no una meta. (1)

Me parece que el arte es el esfuerzo de un solitario por encontrar, por sobre la estrechez y la oscuridad, un entendimiento con las cosas, con las más pequeñas y con las más grandes, y de acercarse por medio de esos diálogos constantes a las últimas y calladas fuentes de todo lo vivo. Los secretos de las cosas se funden en el interior del artista con sus propias sensaciones profundas y se le manifiestan como si fueran sus propias nostalgias. El lenguaje fértil de estas confesiones es la belleza. Así vemos que el artista no sólo es un desconectado de la vida, sino que más bien el arte se presenta como una forma de vida más movida –yo diría, inmodesta-, en la que el creador se acerca con sus preguntas vehementes aún a las cosas más calladas y, al no ser satisfecho con respuesto alguna, siempre continúa así. (1)

El canto y el poema y el cuadro son diferentes de las otras cosas...No son, sino que cada vez devienen. (2)

El arte es infancia. Arte significa no saber que el mundo existe y crear uno. Significa no destruir lo que uno encuentra, sino simplemente no encontrar nada completo (consumado). Es puras posibilidades. Puros deseos. Y, de repente, ser realización, ser verano, tener al sol. Involuntariamente, sin que uno hable de ello. Nunca completar (consumar). Nunca tener el séptimo día. Nunca ver que todo está bien hecho. Insatisfacción es juventud. Yo creo que Dios ya estaba muy viejo desde el principio. De otra manera no hubiera cesado (de crear) en el atardecer del sexto día. Ni tampoco en el día mil. Ni hoy tampoco. Eso es todo lo que yo tengo contra él: que no fue un artista, lo cual es muy triste. Que, en efecto, no fue un artista. (2)

Hay un hecho que me parece especialmente verdadero e importante en la vida de cada artista: la infancia. Es lo primero que le quiero preguntar a cada creador del cual quiero saber mucho. (3)

El gran arte es una parte del futuro, y quien lo tiene ahora y lo crea, aún no le ha dado vida y es un verdadero expatriado y extraño en el tiempo. (1)

La esencia de la belleza está no en el hacer sino en el ser. De otra manera serían más bellas las exposiciones florales y los parques públicos que los jardines silvestres, donde florece por doquier y de lo cual nadie se da cuenta. (1)

Sólo hay dos clases de obras: aquéllas que cautiva y transportan, y aquéllas que, a pesar de las críticas que las alaban, no despiertan ningún eco en el corazón. Sólo las primeras merecen llamarse así: obras; las segundas llevan ese nombre por las apariencias. (1)

El arte es grande por sobre su contenido. Este ya no vale en cuanto el arte lo atrapa y lo transforma. (4)

Dios es, para el creador, su última y más profunda realización. Cuando los piadosos dicen: „El es“ y los tristes complementan „El fue“, el artista sonríe:“El será“. Y su fe es más que fe, pues él mismo construye sobre este Dios. Con cada mirada y con cada reconocimiento, en cada uno de sus gozos silenciosos, le agrega un poder y un nombre. (1)

El artista parece estar por sobre el sabio. Allí donde éste se esfuerza por solucionar un enigma, allí tiene el artista una tarea mucho mayor o, si uno quiere, un derecho mayor: en el artista está el amar ese enigma. Esto es todo el arte: amor que se ha derramado sobre el enigma. Y estas son las obras de arte: enigmas rodeados, adornados, cubiertos de amor.(5)

Lo tremendo del arte es que compromete al extremo, casi hasta lo imposible, en la medida en que uno se adentra en él. (6)

Ser artista significa: no calcular ni contar, sino madurar como el árbol que no apremia su savia y confiado se yergue en las tormentas primaverales, sin el temor de que a lo mejor el verano no llegará. Pero sí llega. Sólo que llega únicamente a los pacientes que están allí como si ante ellos yaciera la eternidad, despreocupados, tranquilos y lejanos. Diariamente aprendo, lo aprendo con dolores con los cuales estoy agradecido: ¡la paciencia lo es todo!. (7)




Fuentes de la traducción:
(1) Tomo X, de las OBRAS COMPLETAS de RAINER MARIA
RILKE, editadas por el Archivo Rilke, Frankfurt/M, 1955.
(2) Tomo VII, ibid.
(3) Tomo XII, ibid
(4) Tomo V, ibid
(5) Tomo IX, ibid
(6) Correspondencia con Lou Andreas-Salomé, editada por Ernst Pfeiffer, Frankfurt/M, 1975-1979
(7) Tomo I, de las Cartas de Rainer Maria Rilke, editadas por Karl Altheim, Wiesbaden, 1950.



Ansbach, el 4 de marzo de 1999.





















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